La jauría perdida
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La jauría perdida

Язык: Русский
Год издания: 2026
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—Valeria Cruz. Detenida hace ocho años por participar en una pelea callejera que terminó con tres heridos graves. Los cargos se retiraron porque ninguno de los testigos quiso declarar, pero el expediente quedó archivado. —Daniel deslizó el dedo por la pantalla, mostrando notas adicionales—. Lo interesante es que su perfil biológico, registrado en el momento de la detención, coincide parcialmente con los patrones genéticos que la doctora Vázquez encontró en la sangre de Teo.

Gabriel se acercó para observar la fotografía con más atención, y algo en su rostro cambió, una tensión distinta a la que había mostrado hasta entonces.

—Conozco ese tipo de cicatrices —dijo, en voz baja—. Y esa oreja no se pierde en una pelea callejera normal. Se pierde en los combates organizados, donde arrancar una parte del cuerpo del oponente cuenta como puntos extra para el público que apuesta.

—¿Combates organizados?

—Peleas clandestinas entre licántropos, a veces entre licántropos y otras criaturas. Ilegales en todos los sentidos posibles, pero extremadamente lucrativas para quien las organiza. Llevo años intentando erradicarlas de mi territorio, sin demasiado éxito.

Carla tuvo la sensación de que las piezas empezaban a encajar con una claridad incómoda. Si Valeria Cruz había participado en aquel mundo, y si su perfil genético coincidía con el de Teo, tal vez ella supiera algo sobre el origen del programa, sobre quién estaba detrás de la cría sistemática de licántropos destinados a la lucha.

—Necesito hablar con ella.

—La última dirección registrada es de hace seis años —dijo Daniel—. Pero mis contactos en la unidad de vigilancia comunitaria creen haberla localizado recientemente, viviendo bajo un nombre distinto en un complejo de apartamentos al sur de la ciudad.

—Vamos ahora.

—Carla, son casi las diez de la noche.

—Y cada hora que perdemos es una hora más que alguien podría estar usando para hacerle daño a otro niño como Teo. No pienso quedarme sentada esperando a que amanezca mientras eso sigue siendo una posibilidad real.

Nadie discutió aquello.

Condujeron hacia el sur de la ciudad en dos coches separados, Carla junto a Daniel, Rafael junto a Gabriel, aunque este último insistió en que solo Carla y Daniel se acercaran directamente al apartamento, argumentando que la presencia de dos alfas desconocidos podría asustar más de lo que ayudaría. Rafael no pareció especialmente satisfecho con aquella sugerencia, pero terminó aceptándola con la misma resignación pragmática que Daniel había mostrado antes.

El complejo de apartamentos resultó ser un edificio modesto de dos plantas, con pintura descascarillada y un aparcamiento mal iluminado donde varios coches viejos permanecían estacionados sin ningún orden particular. Un letrero medio roto en la entrada anunciaba el nombre del complejo, aunque varias letras habían caído hacía tiempo, dejando solo fragmentos ilegibles de lo que en su día debió de ser un nombre más completo.

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