La bruja de octubre
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La bruja de octubre

Язык: Русский
Год издания: 2026
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El aire de octubre está frío y limpio. Las calles de Willow Creek están llenas de hojas mojadas, y delante de muchas casas hay calabazas de diferentes tamaños. En la plaza, varias personas preparan puestos para el mercado de otoño de la semana siguiente. Clara camina despacio hacia la casa de su abuela. Cuanto más se acerca, menos segura se siente de su decisión.

Evelyn está en el jardín cuando Clara llega. Lleva guantes gruesos y está cortando ramas secas de un rosal. Al verla, levanta una mano.

-Buenos días. Has venido temprano para ser sábado.

-Necesito hablar contigo.

Evelyn deja las tijeras sobre una mesa pequeña. La expresión de Clara debe decir más que sus palabras, porque su abuela deja de sonreír.

-Entonces será mejor entrar.

En la cocina hay una tarta de manzana recién hecha. Normalmente Clara preguntaría si puede comer un trozo antes incluso de quitarse la chaqueta, pero hoy se sienta directamente a la mesa. Evelyn prepara té sin hacer preguntas. Cuando coloca las dos tazas delante de ellas, Clara mete la mano en el bolsillo y saca la fotografía.

La deja sobre la mesa. Evelyn no la toca. Durante unos segundos, la cocina queda completamente en silencio. Clara observa la cara de su abuela y ve cómo cambia. Primero aparece sorpresa, después algo parecido al miedo y, finalmente, una tristeza profunda que Clara nunca había visto en ella.

-¿Dónde has encontrado esto? -pregunta Evelyn.

Clara respira hondo.

-En el ático.

Su abuela cierra los ojos un instante.

-Ayer te dije que algunas cosas debían quedarse donde estaban.

-Me lo dijiste después de que yo ya hubiera entrado.

-Sabías que esa habitación estaba cerrada por una razón.

-No sabía la razón. Nadie me la ha explicado nunca.

Evelyn toma la fotografía por fin. Pasa un dedo por una esquina, con mucho cuidado, como si el papel pudiera romperse.

-Tu madre va a enfadarse.

-Probablemente. Pero primero quiero saber quién es Elena.

Evelyn no responde. Clara intenta mantener la calma. No quiere discutir con su abuela, pero lleva varios días escuchando respuestas incompletas. Esta vez no piensa marcharse con otra frase sobre la paciencia o las reglas.

-La foto dice Elena Bennett. Tiene dieciocho años y está contigo. Se parece a mí. Encontré más fotografías en la habitación, pero después de octubre de 1986 no hay ninguna. ¿Quién era?

Evelyn deja la fotografía sobre la mesa.

-Era mi hermana.

Clara había imaginado varias respuestas, pero escuchar esas tres palabras produce un efecto diferente. Mira otra vez a Elena. De repente, el parecido tiene sentido. No es una pariente lejana de otra generación. Era la hermana menor de su abuela.

-¿Tu hermana?

-Sí.

-Nunca me dijiste que tenías una hermana.

-Lo sé.

-Mamá tampoco.

-También lo sé.

Clara espera una explicación. Evelyn toma la taza, pero no bebe.

-¿Por qué?

Su abuela mira hacia la ventana. Fuera, una hoja roja cae lentamente sobre el jardín.

-Porque hablar de Elena siempre ha sido difícil.

-Eso no explica por qué nadie dice su nombre.

Evelyn aprieta los labios. Clara reconoce el gesto: su madre hace exactamente lo mismo cuando está intentando decidir qué decir.

-Elena era cuatro años menor que yo. Era curiosa, impaciente y estaba convencida de que las reglas existían para otras personas.

Clara levanta una ceja.

-Suena un poco familiar.

Por primera vez, Evelyn sonríe, aunque la sonrisa dura muy poco.

-Sí. Mucho.

La abuela mira la fotografía mientras empieza a hablar. Elena nació el 31 de octubre de 1968. Desde pequeña estaba fascinada por la magia de la familia. Mientras Evelyn tenía miedo de sus primeras visiones y deseaba una vida tranquila, Elena quería aprenderlo todo. Leía los libros antiguos de los Bennett, hacía preguntas constantemente y esperaba su cumpleaños con una impaciencia que, según Evelyn, hacía parecer tranquila a Clara.

-¿Qué don tenía? -pregunta Clara.

Evelyn tarda en responder.

-No llegamos a entenderlo bien.

-¿Cómo es posible?

-Porque desapareció la noche en que cumplió dieciocho años.

Clara deja de mover la mano. El reloj de la cocina marca cada segundo con una claridad irritante y, durante un momento, no encuentra ninguna pregunta que hacer.

-¿Desapareció?

Evelyn asiente.

-La noche del 31 de octubre de 1986.

Clara vuelve a mirar la fecha escrita detrás de la fotografía. Sabía que algo había ocurrido en ese momento, pero no esperaba una desaparición.

-¿Adónde fue?

-No lo sabemos.

-¿Nunca volvió?

-No.

-¿Ni una carta? ¿Una llamada?

Evelyn niega con la cabeza. Clara piensa en el sobre vacío que encontró en el ático. Tiene fecha del día anterior a la desaparición. Decide no mencionarlo todavía.

-¿La policía la buscó?

-Sí. Durante semanas. Después durante meses. Buscaron en el bosque, en las carreteras, cerca del río y en las ciudades de alrededor. Hablaron con amigos, profesores y vecinos. No encontraron ninguna huella.

-¿Y la magia?

La pregunta cambia otra vez la expresión de Evelyn.

-La policía no sabía nada de eso.

-Pero vosotros sí.

-Nuestra madre, Ruth, pensó que la magia podía estar relacionada. Elena llevaba semanas comportándose de manera extraña. Dormía poco, pasaba mucho tiempo leyendo y hacía preguntas sobre cosas que no debía intentar.

-¿Qué cosas?

Evelyn se levanta y lleva su taza al fregadero, aunque todavía está casi llena.

-Rituales antiguos.

-¿Qué tipo de rituales?

-Clara.

-Abuela, no puedes parar ahora.

Evelyn se apoya en la encimera. Parece cansada de una manera que Clara no había notado antes.

-Hay magia que nuestra familia dejó de utilizar hace mucho tiempo. No porque sea mala por sí misma, sino porque puede ser difícil de controlar. Elena no aceptaba bien los límites.

-¿Crees que hizo uno de esos rituales?

-No sé lo que hizo.

La respuesta es rápida, pero Clara nota que no es completa.

-¿Lo crees?

-Creo que aquella noche ocurrieron cosas que todavía no entiendo.

Clara se levanta también. La rabia de hace unos minutos ha desaparecido. Se frota los brazos y vuelve a mirar la fotografía: una chica de dieciocho años sonríe desde un octubre que terminó hace cuarenta años.

-¿Tú estabas con ella?

Evelyn mira hacia la mesa.

-Al principio de la noche, sí. Había una pequeña celebración en casa. Elena abrió sus regalos, comimos tarta y discutió con nuestra madre.

-¿Por qué?

-Ruth había escondido algunos libros. Elena los quería.

Clara recuerda el espacio vacío entre los diarios del ático.

-¿Un diario?

Evelyn la mira inmediatamente.

-¿Qué has visto en esa habitación?

Clara sabe que ha cometido un error.

-Había cuadernos.

-¿Los has leído?

-No. Abrí uno de los tuyos y lo cerré. No quería leer algo privado.

La tensión de Evelyn disminuye un poco.

-Bien.

-Pero falta uno. Se ve la marca en el polvo.

Su abuela guarda silencio.

-¿Era de Elena?

-Probablemente.

-¿Dónde está?

-No lo sé.

Esta vez Clara cree que la respuesta puede ser sincera. Evelyn vuelve a sentarse. Durante un momento parece mucho mayor que sus setenta y cuatro años. Clara comprende que para ella Elena no es una historia antigua. Es una hermana que salió de casa una noche y nunca regresó.

-¿Qué pasó después de la discusión? -pregunta Clara con más suavidad.

-Elena subió a su habitación. Yo fui a hablar con ella, pero no quiso abrirme. Más tarde salí con unos amigos durante una hora. Cuando volví, su ventana estaba abierta y ella ya no estaba.

-¿Se llevó cosas?

-Su abrigo. Una mochila pequeña. Algunas cosas de magia. No dinero, no ropa para varios días. Nada que indicara que quería irse para siempre.

-¿Y Galleta...?

Clara se detiene y se siente absurda. Galleta ni siquiera había nacido. Evelyn casi se ríe.

-Tu gato no tiene cuarenta años.

-Ya lo sé. Ha sido una pregunta terrible.

La pequeña broma rompe la tensión durante unos segundos. Clara agradece ese momento porque la historia empieza a pesar demasiado.

-¿Por qué escondisteis sus cosas? -pregunta después.

-No las escondimos al principio. Durante años estuvieron en diferentes lugares de la casa. Tu bisabuela no podía tirarlas, pero tampoco podía verlas todos los días. Después de su muerte, guardé muchas en el ático.

-¿Y cerraste la puerta?

-Sí.

-¿Para olvidarla?

Evelyn niega lentamente.

-No se olvida a una hermana. Cerré la puerta porque necesitaba dejar de buscar respuestas en cada objeto.

Clara baja la mirada. Esa explicación es mucho más humana que todo lo que había imaginado. Durante varios días pensó que su familia ocultaba una gran historia oscura. Ahora entiende que parte del silencio puede ser simplemente dolor.

-Pero mamá sabe quién era.

-Claro.

-¿Y Rose?

-También. Rose tenía catorce años cuando Elena desapareció. La adoraba.

Clara piensa en su tía, siempre alegre, haciendo bromas detrás del mostrador de Green Moon. Nunca habría imaginado que recordaba una noche así.

-Entonces todos habéis decidido no hablar de ella.

-No fue una decisión tomada en una reunión. Al principio hablábamos de Elena todo el tiempo porque la buscábamos. Después pasaron los meses y cada conversación terminaba igual, sin respuesta. Más tarde pasaron los años. Tu madre tuvo su propia vida, naciste tú y el silencio se convirtió en una costumbre.

Clara toca el borde de la fotografía.

-Eso sigue pareciéndome injusto.

-¿Para quién?

-Para Elena.

Evelyn no responde inmediatamente.

-Quizá tengas razón.

Clara no esperaba escuchar eso. Mira a su abuela y ve lágrimas en sus ojos, aunque Evelyn no llora.

-¿La echas de menos?

-Todos los días durante muchos años. Ahora no todos los días. Y eso también me hizo sentir culpable durante un tiempo.

Clara extiende la mano sobre la mesa. Evelyn la toma. Permanecen así un momento, sin hablar. Clara entiende que no necesita llenar todos los silencios con preguntas. Sin embargo, todavía hay una parte de la historia que no encaja.

-Abuela, dijiste que Elena llevaba semanas comportándose de forma extraña.

-Sí.

-¿Su magia apareció antes de los dieciocho?

Evelyn retira la mano. La reacción es suficiente.

-Ayer pregunté eso y tú y mamá os mirasteis.

-Clara...

-Solo quiero la verdad.

Evelyn se quita las gafas y las limpia lentamente con un paño.

-Sí. Algunas cosas empezaron antes.

Clara siente un cosquilleo incómodo en los brazos.

-¿Qué cosas?

-Objetos que se movían. Luces que se apagaban cuando Elena se enfadaba. Una vez encontró una pulsera que nuestra madre llevaba semanas buscando, aunque nadie le había dicho que estaba perdida.

-¿Eso era su don?

-No lo sabíamos. Faltaban pocos días para su cumpleaños y Ruth quería esperar.

-¿Cuántos días?

Evelyn vuelve a ponerse las gafas.

-Empezó a mediados de octubre.

Clara piensa en el calendario de su habitación. Todavía faltan varias semanas para el 31.

-¿Y eso era peligroso?

-No necesariamente. Pero era raro.

-¿Le ha pasado a otra Bennett?

-No que yo sepa.

Clara suelta el aire que estaba conteniendo. Nada raro le ha ocurrido a ella. Todavía.

Evelyn mira la fotografía otra vez.

-Ahora quiero que me prometas algo.

-Depende.

-Clara.

-Vale. ¿Qué?

-No vuelvas a entrar en esa habitación sin hablar conmigo.

-¿Por qué?

-Porque todavía hay cosas allí que no comprendes.

-Eso no es una razón.

-Es la única que puedo darte hoy.

Clara suspira. Parte de ella quiere negarse, pero después de escuchar la historia de Elena no desea hacer más daño a su abuela.

-Está bien. Lo prometo.

Evelyn asiente.

-Y dame la fotografía.

Clara duda.

-¿Por qué?

-Porque pertenece al álbum familiar, no a tu bolsillo.

Clara sonríe un poco y se la entrega. Evelyn observa el rostro de su hermana durante unos segundos y después coloca la foto sobre una estantería, junto a una imagen de Laura y Rose.

-¿La vas a dejar ahí?

-Sí.

Es un gesto pequeño, pero Clara entiende lo que significa. Por primera vez en muchos años, una fotografía de Elena vuelve a estar a la vista. Cuando Clara regresa a casa, Laura está colocando calabazas en el porche. Hay tres grandes y dos pequeñas. Una tiene una forma tan extraña que parece estar enfadada con el mundo.

-Llegas justo a tiempo -dice Laura-. Esa necesita una cara.

Clara deja la chaqueta en una silla y se sienta en los escalones con un rotulador. Durante unos minutos dibujan caras en las calabazas. Clara espera a que su madre diga algo sobre Evelyn, pero Laura no menciona la conversación.

Finalmente, Clara no puede seguir fingiendo.

-Ya sé quién era Elena.

La mano de Laura se detiene.

-Tu abuela me ha escrito.

-Por supuesto.

-No estoy enfadada porque hayas preguntado.

-¿Estás enfadada porque entré en el ático?

-Muchísimo.

Clara hace una pequeña mueca.

-Eso parece justo.

Laura deja el rotulador y se sienta a su lado.

-No quería ocultarte a Elena para siempre. Pensaba contártelo cuando fueras mayor.

-Voy a cumplir dieciocho.

-Lo sé. Por eso probablemente deberíamos haber hablado antes.

Clara agradece que su madre lo admita. No soluciona todo, pero al menos ya no siente que está luchando sola contra un muro de silencio.

-¿Tú te acuerdas de ella?

-Un poco. Yo tenía diez años. Elena me dejaba entrar en su habitación cuando tu abuela no quería. Me enseñaba canciones y me prestaba libros que no eran para mi edad.

Laura sonríe al recordarlo.

-¿Era buena contigo?

-Sí. Y también era complicada, impulsiva y muy segura de que podía resolver cualquier problema sola.

-La abuela dice que me parezco a ella.

Laura mira a Clara.

-Físicamente, sí.

-Eso no ha sonado tranquilizador.

-Porque también eres curiosa.

-Curiosa no significa irresponsable.

-Entraste en una habitación cerrada con una llave que encontró un gato.

Clara abre la boca y vuelve a cerrarla.

-Buen argumento.

Laura se ríe. Después toma una de las calabazas pequeñas.

-Prométeme que no vas a convertir la desaparición de Elena en una aventura.

-No es una aventura.

-Me alegra oírlo.

Clara mira las hojas que el viento empuja por el jardín. No sabe exactamente qué está buscando. Quizá solo quiere entender a una chica que se parece a ella y que desapareció el día que Clara espera con tanta emoción.

-Quiero saber qué pasó.

-Nosotros también quisimos saberlo.

-¿Y dejasteis de buscar?

Laura tarda en responder.

-En algún momento tienes que aprender a vivir sin una respuesta.

Clara piensa en Evelyn y en la fotografía que ahora está sobre una estantería en lugar de escondida en el ático.

-Quizá.

Terminan de decorar el porche antes de que oscurezca. Por la noche, Clara estudia un poco y después lee en la cama. Galleta duerme a sus pies. La conversación con Evelyn ha respondido a muchas preguntas, pero también ha creado otras nuevas. Elena desapareció. La policía no encontró ninguna huella. Su magia empezó antes de tiempo. Y la noche de su cumpleaños ocurrió algo que Evelyn todavía no quiere explicar.

Clara cierra el libro y mira el calendario. Faltan veintiséis días para su cumpleaños. Hasta ese momento, había contado los días con emoción. Ahora la fecha tiene otro significado. El 31 de octubre ya no es solamente el día en que Clara va a convertirse en bruja. También es el aniversario de la noche en que Elena Bennett desapareció sin dejar respuesta.

Galleta se mueve de repente y levanta la cabeza. Mira hacia la puerta de la habitación, pero no se levanta. Clara escucha. Durante unos segundos no oye nada.

Después, la lámpara de su escritorio parpadea una vez. Clara mira la bombilla. La luz vuelve a parpadear.

Esta vez Galleta se pone de pie. Clara deja el libro a un lado y observa la lámpara con atención. La casa no ha perdido electricidad. La luz del pasillo sigue encendida y el despertador funciona con normalidad.

-No empieces tú también -murmura.

La lámpara se apaga. Clara se queda inmóvil. Un segundo después vuelve a encenderse sola.

Galleta mira primero la lámpara y después a Clara. Ella siente un pequeño escalofrío. Recuerda las palabras de Evelyn: las luces se apagaban cuando Elena se enfadaba.

Clara no está enfadada ahora. Al menos no mucho. Se acerca al interruptor y toca la lámpara. Está caliente, como siempre. La apaga y la vuelve a encender. Funciona perfectamente.

Podría ser una bombilla vieja. Podría ser un problema eléctrico. Podría no significar absolutamente nada.

Clara mira el calendario otra vez. Veintiséis días. Por primera vez desde que era niña, desea que octubre avance un poco más despacio.

Ejercicios de vocabulario

1. Completa las frases

1. Elena ______ la noche de su cumpleaños.

2. Evelyn admite que Elena era su ______.

3. Durante meses, la familia y la policía participaron en su ______.

4. Nadie encontró ninguna ______ de Elena.

5. Evelyn ha preferido ______ durante muchos años porque hablar de su hermana era doloroso.

6. Clara quiere que su familia le cuente ______.

7. Laura se ______ Clara porque sabe que es muy curiosa.

8. La historia de Elena sigue ______.

2. Relaciona

1. desaparecer 2. admitir 3. negar 4. huella 5. discusión 6. explicación

a. отрицать b. объяснение c. исчезать d. след e. признавать f. ссора

3. Elige la opción correcta

1. Si guardas silencio: a) no dices nada b) gritas c) haces una pregunta

2. Una desaparición ocurre cuando: a) alguien llega a casa b) no se sabe dónde está una persona c) alguien cumple años

3. Admitir algo significa: a) reconocer que es verdad b) esconderlo c) olvidarlo

4. Si te preocupas por alguien: a) no te importa b) piensas en su bienestar o seguridad c) quieres evitarlo

5. Una búsqueda sirve para: a) intentar encontrar algo o a alguien b) cerrar una puerta c) decorar una casa

4. Responde según el capítulo

1. ¿Qué relación había entre Elena y Evelyn?

2. ¿Cuándo nació Elena?

3. ¿Qué ocurrió la noche del 31 de octubre de 1986?

4. ¿Dónde buscaron a Elena?

5. ¿Qué comportamiento extraño tuvo Elena antes de desaparecer?

6. ¿Qué ocurrió después de la discusión entre Elena y Ruth?

7. ¿Por qué Evelyn guardó las cosas de Elena en el ático?

8. ¿Qué fenómeno extraño observa Clara al final del capítulo?

5. Verdadero, falso o no se menciona

1. Elena era la hermana mayor de Evelyn.

2. Elena nació el mismo día del año que Clara.

3. La policía sabía que la familia Bennett tenía magia.

4. Elena se llevó ropa para varias semanas cuando desapareció.

5. Rose tenía catorce años cuando Elena desapareció.

6. Evelyn dice que nunca echó de menos a su hermana.

7. Laura recuerda que Elena le prestaba libros.

8. Al final, todas las luces de la casa dejan de funcionar.

Respuestas

Ejercicio 1: 1. desapareció 2. hermana menor 3. búsqueda 4. huella 5. guardar silencio 6. la verdad 7. preocupa por 8. sin respuesta

Ejercicio 2: 1-c, 2-e, 3-a, 4-d, 5-f, 6-b

Ejercicio 3: 1-a, 2-b, 3-a, 4-b, 5-a

Ejercicio 4: 1. Elena era la hermana menor de Evelyn. 2. El 31 de octubre de 1968. 3. Elena desapareció después de cumplir dieciocho años. 4. En el bosque, las carreteras, cerca del río y en ciudades de alrededor. 5. Dormía poco, leía mucho, hacía preguntas sobre rituales antiguos y su magia empezó a aparecer antes de tiempo. 6. Elena subió a su habitación; más tarde Evelyn salió y, cuando volvió, Elena ya no estaba. 7. Porque no podía tirar sus cosas, pero necesitaba dejar de buscar respuestas en cada objeto. 8. La lámpara de Clara parpadea, se apaga y vuelve a encenderse sola.

Ejercicio 5: 1. Falso 2. Verdadero 3. Falso 4. Falso 5. Verdadero 6. Falso 7. Verdadero 8. Falso

Capítulo 6. Algo empieza a cambiar


El domingo, Clara se despierta antes de que suene el despertador. Durante unos segundos permanece inmóvil, mirando la lámpara del escritorio. La noche anterior había parpadeado varias veces, se había apagado sola y después había vuelto a encenderse. A la luz de la mañana, todo parece menos misterioso. Clara se levanta, toca el interruptor y enciende la lámpara. Funciona perfectamente. La apaga, espera unos segundos y vuelve a encenderla. Nada extraño ocurre.

Clara intenta convencerse de que fue una coincidencia. Las bombillas se estropean, las casas antiguas tienen problemas eléctricos y, después de escuchar la historia de Elena, ella estaba preparada para ver magia en cualquier detalle. Sin embargo, una frase de Evelyn sigue dando vueltas en su cabeza: las luces se apagaban cuando Elena se enfadaba. Clara no quiere pensar que lo mismo puede estar empezando a ocurrirle a ella.

Galleta duerme en una silla junto a la ventana. Clara se acerca y le acaricia la cabeza.

-Tú lo viste, ¿verdad?

El gato abre un ojo.

-Claro. Otra conversación muy útil.

Clara baja a desayunar y encuentra a Laura preparando café. No sabe si contarle lo de la lámpara. Después de todo lo que descubrió el día anterior, quizá debería hacerlo. Pero también recuerda la preocupación de su madre cuando hablaron de Elena. Si Clara menciona una luz que se apaga sola, Laura puede pensar inmediatamente en su tía desaparecida.

-¿Has dormido bien? -pregunta Laura.

-Más o menos.

-¿Sigues pensando en Elena?

Clara se sirve zumo y se sienta.

-Un poco.

Laura deja la taza sobre la mesa.

-Es normal. Ayer recibiste mucha información de golpe.

-¿Tú sabías que su magia empezó antes?

Laura tarda un instante en responder.

-Sí.

-¿Y nunca pensaste que eso podía pasarme a mí?

La pregunta cambia el ambiente de la cocina. Laura se sienta frente a Clara.

-Lo hemos pensado.

-¿Quiénes?

-Tu abuela, Rose y yo.

Clara cierra el cajón con un poco más de fuerza de la necesaria. Otra conversación sobre ella que ocurrió sin ella.

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