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La bruja de octubre
Evelyn abre antes de que Clara llame al timbre.
-Eso es hacer trampa -dice Clara.
-No he visto el futuro. Te he visto por la ventana.
-Qué decepción.
Dentro hace mucho calor. Evelyn tiene una chimenea encendida y una olla pequeña sobre el fuego. En las paredes hay fotografías familiares de distintas épocas. Clara las ha visto cientos de veces: su madre de niña, Rose con un vestido horrible de los años noventa, Evelyn el día de su boda y varios familiares que Clara nunca conoció.
Mientras su abuela prepara té, Clara se acerca a una fotografía en blanco y negro. En ella aparecen cinco mujeres delante de una casa. Algunas son muy jóvenes y otras tienen el pelo blanco. Clara reconoce a su bisabuela por otras fotos, pero no conoce al resto.
-¿Todas eran brujas? -pregunta.
Evelyn se acerca con dos tazas.
-Sí. Esa fotografía es de 1958. La mujer del centro era mi abuela.
-Entonces la magia lleva mucho tiempo en la familia.
-Muchísimo más de lo que sabemos. Antes la gente no guardaba tantos documentos y, además, algunas cosas era mejor no escribirlas.
Se sientan junto a la chimenea. Clara toma un poco de té y decide hacer la pregunta que lleva todo el día preparando.
-¿Cuál ha sido el don más raro de una Bennett?
Evelyn sonríe.
-Tu tía Rose diría que hablar con animales no es raro.
-Rose dice muchas cosas.
-Eso es verdad.
La abuela piensa durante unos segundos. Clara espera una historia divertida, pero la expresión de Evelyn se vuelve seria.
-Ha habido muchas habilidades diferentes. Algunas mujeres podían encontrar objetos perdidos. Otras tenían sueños sobre cosas que todavía no habían ocurrido. Una de mis tías podía saber si alguien mentía.
-Eso sería útil.
-También muy incómodo. Imagina una cena familiar.
Clara sonríe, pero no abandona el tema.
-¿Y hubo alguien muy poderoso?
Evelyn baja la mirada hacia su taza.
-El poder no es una competición.
-Ya lo sé. Solo pregunto.
-Y yo solo respondo que cada don tiene sus ventajas y sus problemas.
Otra respuesta que no responde realmente a la pregunta. Clara empieza a irritarse.
-Ayer mamá hizo lo mismo.
-¿Lo mismo qué?
-Cambiar de tema. Pregunto algo sobre la magia y de repente todos habláis del tiempo, de plantas o de reglas.
Evelyn la observa durante un momento. El fuego de la chimenea se refleja en sus gafas.
-Hay historias familiares que son difíciles de contar.
Clara deja la taza sobre la mesa.
-¿Por qué?
-Porque no todas terminan bien.
La respuesta es tan diferente de las bromas habituales de su abuela que Clara no sabe qué decir. Evelyn se levanta y va hacia una estantería. Saca una caja de madera pequeña y la sostiene entre las manos, pero no la abre.
-Cuando cumplas dieciocho, aprenderás más cosas sobre nuestra familia -dice-. Tu madre y yo hemos hablado de ello.
-Faltan treinta días.
-Veintinueve mañana.
-Eso no ayuda.
Evelyn sonríe un poco, aunque sigue pareciendo preocupada.
-La paciencia tampoco es uno de los dones de las Bennett.
Clara mira la caja.
-¿Qué hay ahí?
Su abuela la devuelve a la estantería.
-Recuerdos.
-¿De quién?
Evelyn tarda demasiado en responder.
-De la familia.
En ese momento suena el teléfono de la casa. Evelyn va a contestar y Clara se queda sola junto a la chimenea. Mira otra vez las fotografías de la pared. Ahora ya no parecen simples recuerdos familiares. Intenta reconocer caras, comparar ojos, narices y sonrisas. Hay generaciones enteras de mujeres Bennett delante de ella, y cada una tuvo una habilidad, unas reglas y seguramente secretos que Clara todavía no conoce.
Cuando vuelve a casa, Laura está cortando verduras para la cena. Clara deja la bolsa de Rose sobre la mesa y se sienta en una silla.
-He estado con la abuela.
-Ya me ha escrito.
-Por supuesto.
Laura continúa cortando una zanahoria.
-¿Qué querías preguntarle?
Clara levanta la cabeza.
-¿Cómo sabes que quería preguntarle algo?
-Porque te conozco.
Clara duda. Podría hablar de la caja, de las respuestas extrañas o incluso del ruido del ático. En cambio, hace una pregunta más sencilla.
-¿Por qué nunca hablamos de las brujas de la familia que vivieron antes que la abuela?
El cuchillo de Laura se detiene sobre la tabla.
-Sí hablamos de ellas.
-No mucho.
-Porque muchas murieron antes de que tú nacieras.
-La abuela ha dicho que algunas historias familiares son difíciles de contar.
Laura deja el cuchillo y se vuelve hacia ella.
-Clara, tu cumpleaños está cerca y entiendo que tengas curiosidad. Pero no conviertas cada frase en un misterio.
-No lo hago.
-Lo estás haciendo ahora mismo.
Clara aprieta los labios. No quiere discutir, pero tampoco le gusta que todos la traten como si tuviera diez años.
-Dentro de un mes voy a tener magia, pero nadie quiere explicarme nada. ¿No te parece un poco extraño?
-Te hemos explicado muchas cosas.
-Las reglas, sí. Siempre las reglas.
Laura respira lentamente y se apoya en la encimera.
-Porque las reglas son importantes.
-¿Pasó algo cuando alguien no las respetó?
Durante un segundo, la cocina queda completamente en silencio. Clara ve algo en la cara de su madre que no esperaba: no es enfado. Es miedo.
Laura toma otra vez el cuchillo.
-Pon la mesa, por favor.
-Mamá.
-Clara.
El tono significa que la conversación ha terminado. Clara se levanta con más fuerza de la necesaria y abre el armario de los platos. Está molesta, pero debajo del enfado hay otra sensación mucho menos cómoda. Su madre no ha negado nada.
Después de cenar, Clara sube a su habitación. Galleta no está allí. Lo busca debajo de la cama, en el baño y en el pasillo, pero no aparece. Entonces recuerda la noche anterior y mira hacia la escalera del tercer piso.
Sube despacio. La luz del pasillo está apagada, pero desde abajo llega suficiente claridad para ver la puerta del ático. Galleta está otra vez sentado delante de ella.
-En serio, ¿qué problema tienes con esta puerta?
El gato la mira y después vuelve la cabeza hacia la cerradura. Clara se acerca. Esta vez no oye ningún golpe. Pone una mano sobre el pomo, aunque sabe que está cerrado.
-No tengo la llave -murmura.
Galleta baja la mirada hacia el suelo. Clara sigue sus ojos. Junto a la pata del gato hay algo pequeño que brilla bajo la poca luz del pasillo. Se agacha, pero antes de que pueda verlo bien, Galleta pone una pata encima del objeto.
-¿Qué tienes ahí?
El gato cierra los ojos con expresión inocente. Clara intenta apartar su pata, pero Galleta se levanta de repente, toma el objeto con la boca y corre escaleras abajo. Ella tarda un segundo en reaccionar.
-¡Galleta!
El gato desaparece en la oscuridad del segundo piso. Clara corre detrás de él, pero cuando llega a su habitación ya no está. Mira debajo de la cama y abre el armario sin encontrarlo. Durante varios minutos recorre la casa en silencio para que Laura no pregunte qué ocurre.
Finalmente encuentra a Galleta dormido en el sofá del salón, como si no hubiera pasado nada. No tiene ningún objeto entre las patas ni en la boca. Clara busca alrededor del sofá, pero no encuentra nada.
Laura levanta la vista de su libro.
-¿Has perdido algo?
Clara mira al gato. Galleta abre un ojo amarillo y vuelve a cerrarlo.
-No -responde-. Todavía no.
Sube de nuevo a su habitación y cierra la puerta. Ya no está pensando solamente en su cumpleaños ni en qué habilidad va a recibir. Piensa en la caja de recuerdos de Evelyn, en el miedo que ha visto en la cara de su madre y en el pequeño objeto que Galleta escondía junto a la puerta del ático. Por primera vez, Clara empieza a sospechar que las mujeres Bennett no solo han heredado magia de una generación a otra. También han heredado algo que ninguna de ellas quiere contarle.
Ejercicios de vocabulario
1. Completa las frases
1. Las mujeres Bennett pueden ______ diferentes tipos de magia.
2. Laura utiliza algunas plantas para ______ pequeños problemas.
3. En la familia hay varias ______ sobre el uso de la magia.
4. Evelyn puede ver pequeños fragmentos del ______.
5. Las Bennett no pueden utilizar la magia por ______.
6. Clara piensa que su familia está intentando ______ un secreto.
7. Rose tiene un ______ relacionado con los animales.
8. Laura cambia de tema cuando Clara pregunta por otras ______ de la familia.
2. Relaciona
1. heredar 2. curar 3. futuro 4. venganza 5. generación 6. confiar en
a. месть b. доверять c. будущее d. поколение e. унаследовать f. лечить
3. Elige la opción correcta
1. Un don es: a) una capacidad especial b) una tienda c) una fotografía
2. Guardar un secreto significa: a) contarlo a todos b) no contar cierta información c) olvidarlo
3. Hacer daño significa: a) ayudar b) causar dolor o problemas c) predecir
4. Si cambias de tema: a) empiezas a hablar de otra cosa b) repites la misma frase c) no escuchas
5. Algo que pertenece a una familia: a) es de esa familia b) está prohibido c) está perdido
4. Responde según el capítulo
1. ¿Qué puede hacer Laura con su magia?
2. ¿Qué cuatro reglas importantes recuerda Clara?
3. ¿Dónde trabaja la tía Rose?
4. ¿Cuál es el don de Rose?
5. ¿Qué puede hacer Evelyn?
6. ¿Qué siente Clara cuando habla con su madre en la cocina?
7. ¿Qué encuentra Galleta cerca de la puerta del ático?
5. Verdadero, falso o no se menciona
1. Laura puede curar cualquier enfermedad grave.
2. Clara contó una vez en el colegio algo relacionado con la magia.
3. Rose puede mantener conversaciones completas con todos los animales.
4. La abuela de Evelyn tenía una habilidad mágica.
5. Evelyn le enseña a Clara lo que hay dentro de la caja.
6. Laura parece tener miedo cuando Clara pregunta si alguien rompió las reglas.
7. Clara consigue ver claramente el objeto que lleva Galleta.
Respuestas
Ejercicio 1: 1. heredar 2. curar 3. reglas 4. futuro 5. venganza 6. guardar 7. don 8. generaciones
Ejercicio 2: 1-e, 2-f, 3-c, 4-a, 5-d, 6-b
Ejercicio 3: 1-a, 2-b, 3-b, 4-a, 5-a
Ejercicio 4: 1. Puede curar pequeños cortes, preparar remedios y ayudar a las plantas. 2. No usar la magia para conseguir dinero injustamente, controlar a otras personas, vengarse o hacer daño, y no mostrarla sin una buena razón. 3. En Green Moon. 4. Puede comprender las necesidades y emociones de los animales. 5. Puede ver pequeños fragmentos del futuro. 6. Se enfada y también empieza a preocuparse. 7. Un pequeño objeto brillante, pero no consigue verlo bien.
Ejercicio 5: 1. Falso 2. Verdadero 3. Falso 4. Verdadero 5. Falso 6. Verdadero 7. Falso
Capítulo 3. Galleta trae una llave

El jueves por la mañana, Clara encuentra a Galleta sentado delante de su cama. No está durmiendo ni pidiendo comida, dos actividades que normalmente ocupan gran parte de su día. El gato la observa con los ojos amarillos muy abiertos y tiene algo entre los dientes. Clara tarda unos segundos en reconocer el pequeño objeto metálico que vio la noche anterior junto a la puerta del ático.
Se incorpora rápidamente y enciende la lámpara. Galleta no se mueve. Ahora, con más luz, Clara puede ver que el objeto es una llave antigua. Es pequeña, de metal oscuro, con una parte redonda en un extremo y dos dientes finos en el otro. No se parece a ninguna de las llaves modernas de la casa. Tiene algunos arañazos y una mancha verde cerca del centro, como si llevara muchos años guardada en un lugar húmedo.
-Así que esto era lo que escondías -dice Clara.
Galleta deja la llave sobre la alfombra y se sienta junto a ella. Clara la recoge con cuidado. Está fría y pesa más de lo que esperaba. La gira entre los dedos, buscando alguna palabra o número, pero solo encuentra un dibujo muy pequeño: tres hojas dentro de un círculo. El símbolo le resulta familiar, aunque no consigue recordar dónde lo ha visto.
-¿De dónde la has sacado?
Galleta bosteza.
-Perfecto. Gracias por tu ayuda.
Clara mira el reloj. Todavía tiene cuarenta minutos antes de salir hacia el instituto. Su primera idea es llevar la llave directamente al ático, pero se detiene. Si pertenece a la puerta cerrada y su madre la encuentra allí, tendrá que explicar por qué está intentando entrar en una habitación prohibida. Decide empezar por algo menos peligroso: descubrir qué abre la llave.
La casa de los Bennett tiene más de cien años y está llena de muebles antiguos. Algunos pertenecieron a la bisabuela de Clara y otros estaban allí incluso antes. En el pasillo del segundo piso hay un pequeño armario de madera con una cerradura. Clara prueba la llave, pero es demasiado grande. Después entra en el despacho de su madre y encuentra un cajón cerrado en el escritorio. La llave entra solo un poco y se queda atascada.
-No, aquí tampoco -murmura.
Durante los siguientes quince minutos prueba varias cerraduras. Un viejo baúl en el dormitorio de invitados, una caja de madera del salón y un pequeño armario junto a la escalera. Ninguna funciona. Clara empieza a pensar que quizá la llave ni siquiera pertenece a su casa. Galleta pudo encontrarla en el jardín o traerla de alguna casa vecina, aunque esa explicación no responde a una pregunta importante: ¿por qué la llevó hasta la puerta del ático?
Cuando Clara entra en la cocina, Laura ya está allí. Tiene una taza de café en una mano y revisa mensajes en el teléfono con la otra. Clara cierra los dedos alrededor de la llave antes de que su madre pueda verla.
-Buenos días -dice Laura sin levantar la cabeza-. ¿Has dormido bien?
-Sí.
La respuesta sale demasiado rápido. Laura levanta la vista.
-¿Seguro?
-Claro. ¿Por qué?
-Porque tienes cara de estar preparando un crimen.
Clara intenta parecer tranquila mientras guarda la llave en el bolsillo del pantalón.
-Solo tengo sueño.
Laura la observa un momento, pero no insiste. Clara se sirve cereales y trata de actuar con normalidad. No le gusta mentirle a su madre, pero tampoco quiere entregar la única pista que tiene antes de saber qué significa. Además, técnicamente Laura no le ha preguntado si Galleta ha encontrado una llave misteriosa. Clara sabe que ese argumento no sería muy útil durante una discusión, pero por ahora le sirve para sentirse un poco menos culpable.
En el instituto le cuesta concentrarse. Durante la clase de Matemáticas toca varias veces la llave dentro del bolsillo para comprobar que sigue allí. En Literatura, el profesor habla de símbolos en los cuentos tradicionales y Clara piensa inmediatamente en las tres hojas grabadas en el metal. Cuando llega la hora del almuerzo, Noah se sienta frente a ella y tarda menos de un minuto en notar que algo ocurre.
-Estás rara.
-Gracias.
-No era un insulto.
-Pues tienes mucho talento natural.
Noah abre una botella de agua y la mira con atención.
-Llevas toda la mañana tocándote el bolsillo. O tienes un tesoro secreto o has robado algo.
Clara retira la mano inmediatamente.
-No he robado nada.
-Entonces es un tesoro secreto.
-No es asunto tuyo.
-Eso significa que sí.
Clara sonríe a pesar de sí misma. A veces resulta difícil guardar secretos delante de Noah porque él hace preguntas hasta que la otra persona se cansa. Por suerte, una compañera se acerca a pedirle unos apuntes y la conversación cambia. Clara aprovecha para guardar la llave en el bolsillo interior de su mochila.
Después de las clases tiene que ir a Green Moon. Rose está ocupada preparando un pedido grande para un hotel de la zona, así que Clara pasa casi dos horas llenando pequeñas bolsas de tela con lavanda seca. El trabajo es sencillo y repetitivo, pero le permite pensar. Recuerda el símbolo de las tres hojas una y otra vez hasta que, de repente, mira el logotipo de la tienda.
Green Moon utiliza una luna rodeada de ramas, pero en una de las etiquetas antiguas que Rose guarda junto al mostrador hay tres hojas dibujadas dentro de un círculo. Clara toma la etiqueta y la compara mentalmente con el dibujo de la llave.
-¿Qué significa esto? -pregunta.
Rose levanta la cabeza desde el otro lado de la tienda.
-¿Qué cosa?
Clara señala las hojas.
-Este símbolo.
Su tía se acerca y mira la etiqueta.
-Era una marca que utilizaba tu bisabuela. La ponía en algunos frascos y cuadernos.
Clara siente un pequeño golpe de emoción.
-¿Por qué?
-Para indicar que algo pertenecía a la familia. Creo que empezó con su madre o quizá con su abuela. No estoy segura.
-¿Todavía tenemos cosas con ese símbolo?
Rose se encoge de hombros.
-Probablemente. En casa de tu abuela hay cajas llenas de objetos antiguos. Y vuestra casa también perteneció a los Bennett durante varias generaciones.
Clara baja la mirada hacia la etiqueta. La llave ya no puede ser un objeto cualquiera encontrado en la calle. Pertenece a su familia y probablemente también a la casa. Por un momento piensa en enseñársela a Rose, pero recuerda la caja que Evelyn no quiso abrir y el miedo de Laura durante la cena. Decide guardar la información un poco más.
-¿Por qué tanto interés? -pregunta Rose.
-Por curiosidad.
-Esa respuesta en nuestra familia nunca trae nada bueno.
-Solo he preguntado por un dibujo.
Rose sonríe.
-Y yo solo digo que conozco esa cara.
Clara vuelve a las bolsas de lavanda antes de que su tía pueda hacer más preguntas. Sin embargo, ahora tiene una idea mucho más clara. La llave pertenece a los Bennett. La casa pertenece a los Bennett. Y en la casa hay una puerta cerrada que Galleta parece considerar el lugar más interesante del mundo.
Cuando termina su turno, Clara vuelve a casa andando. No llueve, pero el cielo está cubierto de nubes bajas y el viento mueve las hojas por la acera. Varias casas ya tienen decoraciones de Halloween: esqueletos de plástico, luces naranjas y fantasmas blancos colgados de los árboles. Normalmente Clara se detendría a mirar los escaparates o compraría un chocolate caliente, pero esa tarde solo piensa en llegar a casa.
Laura todavía está trabajando en el invernadero cuando Clara entra. Desde la ventana de la cocina puede verla inclinada sobre una mesa, separando plantas secas en diferentes cajas. Clara deja la mochila en su habitación y saca la llave. Galleta aparece casi inmediatamente, como si hubiera estado esperando ese momento.
-No empieces -le dice Clara-. Esta vez vamos a hacerlo con calma.
El gato se dirige hacia la escalera.
-He dicho con calma.
Galleta continúa andando. Clara lo sigue hasta el tercer piso. La casa está silenciosa y desde allí apenas se oye a Laura moviéndose en el invernadero. Frente a la puerta cerrada, Clara se queda inmóvil durante unos segundos. Ahora que tiene una posible llave en la mano, su curiosidad compite con una sensación bastante menos agradable. Su madre le ha dicho muchas veces que no entre en esa habitación. Hasta hoy, Clara nunca había intentado desobedecerla.
Mira la cerradura y después la llave. Tienen aproximadamente el mismo tamaño.
-Solo voy a comprobarlo -susurra-. Comprobar no es abrir.
Galleta la mira.
-No necesito tu opinión.
Clara introduce la llave en la cerradura. Entra sin dificultad. Durante un momento no hace nada. Su mano permanece sobre el metal y puede escuchar su propia respiración. Podría sacar la llave, bajar las escaleras y contarle todo a Laura. Sería lo correcto. También sería probablemente la última vez que vería esa llave durante mucho tiempo.
La gira un poco. Dentro de la cerradura se oye un clic suave. Clara aparta la mano como si el metal estuviera caliente.
-Vale -murmura-. Encaja.
Galleta se acerca a la puerta.
-Eso no significa que vayamos a entrar.
El gato empuja la madera con la cabeza, pero la puerta no se abre porque Clara todavía no ha girado completamente la llave.
-Mamá ha dicho que el suelo no es seguro.
Galleta vuelve a mirarla.
-Sí, ya sé que no te importa.
Clara está a punto de sacar la llave cuando escucha la puerta trasera de la casa. Laura ha terminado en el invernadero. Unos segundos después se oye su voz desde abajo.
-¡Clara! ¿Estás en casa?
Clara gira la llave rápidamente en sentido contrario y la saca.
-¡Sí! -responde.
Guarda la llave en el bolsillo y baja las escaleras con Galleta detrás. Cuando llega a la cocina, intenta parecer tranquila. Laura está lavándose las manos en el fregadero y no parece sospechar nada.
-¿Qué tal en Green Moon?
-Bien. Rose tenía mucho trabajo.
-Eso es normal en octubre.
Clara abre la nevera para tener una excusa para no mirar a su madre. Todavía siente la llave contra la pierna. Ahora sabe con certeza que abre la puerta del ático. Lo único que no sabe es por qué una llave de su familia ha terminado en la boca de Galleta.
Esa noche espera hasta que Laura se va a dormir. No tiene intención de abrir la habitación, se repite varias veces. Solo quiere mirar otra vez la cerradura y pensar qué hacer. Lleva la llave en la mano mientras sube en silencio. Galleta camina delante de ella sin hacer ruido.
Al llegar al tercer piso, Clara se detiene. La puerta ya no está completamente cerrada. Hay una pequeña separación entre la madera y el marco. Clara está segura de haberla dejado cerrada por la tarde. Se acerca despacio y toca el pomo. La puerta se mueve unos centímetros con un ruido bajo.
No necesita la llave. Desde el interior llega un olor a polvo, madera vieja y algo más que Clara no reconoce. Galleta pasa por la abertura antes de que ella pueda detenerlo.
-Galleta -susurra.
No hay respuesta, solo el sonido suave de sus patas sobre el suelo. Clara mira hacia las escaleras. Podría volver a su habitación. Debería volver a su habitación. En lugar de hacerlo, empuja la puerta un poco más.
La luz del pasillo entra en la habitación y muestra varias cajas, un espejo cubierto con una tela blanca y una estantería llena de libros antiguos. En la pared del fondo hay fotografías. Clara no entra todavía. Se queda en el umbral, intentando ver mejor.
Entonces Galleta salta sobre una caja. Algo cae al suelo. Clara da un paso dentro de la habitación.
Solo uno. Se agacha para recoger el objeto. Es una fotografía antigua. En ella aparecen dos chicas jóvenes delante de la casa de los Bennett. Una es su abuela Evelyn, mucho más joven, con el pelo oscuro y una sonrisa enorme.
La otra chica tiene unos dieciocho años. Clara acerca la fotografía a la luz del pasillo y deja de respirar durante un instante. La joven tiene el mismo pelo rubio que ella, los mismos ojos claros y una expresión tan familiar que resulta incómoda. No son idénticas, pero podrían ser hermanas.









