La puerta de Vallumbra
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La puerta de Vallumbra

Язык: Русский
Год издания: 2026
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2. La directora recibió a Alba en su ______.

3. Todos los que cruzan quedan anotados en el ______.

4. El libro era un ______ enorme encuadernado en piel.

5. La directora decidió ______ a Alba como alumna provisional.

6. Alba sintió un ______ al oír la cuenta atrás.

7. El ______ para volver depende de las hojas del roble.

8. Una vez cerrada la costura, la decisión es ______.

2. Relaciona

1. una advertencia 2. tutear 3. una excepción 4. la sien 5. encargarse de 6. una hipótesis

a. висок b. предупреждение c. гипотеза d. обращаться на «ты» e. исключение f. заниматься чем-либо

3. Elige la opción correcta

1. Un plazo es: a) un tipo de sala b) un período de tiempo limitado c) una llave

2. Si una decisión es irrevocable: a) se puede cambiar b) no se puede cambiar c) es secreta

3. Acoger a alguien significa: a) expulsarlo b) recibirlo y darle un sitio c) interrogarlo

4. Un despacho es: a) una habitación de trabajo b) un pasillo c) una comida

5. Encargarse de algo es: a) olvidarlo b) asumir la responsabilidad c) prohibirlo

4. Responde según el capítulo

1. ¿Cómo reaccionaron los alumnos al ver a Alba en el claustro?

2. Según la directora, ¿por qué se construyó Vallumbra en ese lugar?

3. ¿Qué es la campanada undécima?

4. ¿De qué depende el tiempo que permanece abierto el paso?

5. ¿Qué tres condiciones le impone la directora a Alba?

5. Verdadero, falso o no se menciona

1. El colegio está iluminado con antorchas.

2. La última apertura del paso fue hace cincuenta y siete años.

3. En el registro figuran cuarenta y seis nombres.

4. Elena Serrano no consiguió regresar.

5. El segundo nombre de 1969 aparece tachado.

Gramática

Ser y estar: el contraste fundamental

Es probablemente la diferencia que más problemas causa, porque el ruso resuelve con un solo verbo (o con ninguno) lo que el español reparte entre dos.

SER: identidad y definición

Responde a la pregunta «¿qué es?» o «¿quién es?». Clasifica al sujeto dentro de una categoría.

— Identidad y profesión: Ondina Beltrán es la directora.

— Origen y material: Alba es de Vega del Olmo. El tomo es de piel.

— Cualidades que definen: El claustro es cuadrado.

— Hora, fecha, cantidad: Son las cinco. Hoy es treinta y uno.

— Posesión: La vara es de Mateo.

— Lugar de un acontecimiento: La reunión es en el despacho.

ESTAR: situación y estado

Responde a «¿cómo está?» o «¿dónde está?». Sitúa al sujeto en un lugar o en una circunstancia.

— Localización de cosas y personas: El roble está en el patio este.

— Estados físicos y anímicos: Alba estaba asustada.

— Resultado de un cambio: La puerta está cerrada.

— Con gerundio, acción en curso: Los alumnos estaban mirándola.

Adjetivos que cambian de significado

Con SER — Con ESTAR:

ser listo (умный) — estar listo (готов)

ser rico (богатый) — estar rico (вкусный)

ser aburrido (скучный) — estar aburrido (скучающий)

ser malo (плохой) — estar malo (больной)

ser verde (зелёный) — estar verde (незрелый)

ser vivo (живой, бойкий) — estar vivo (жив)

ser abierto (открытый как характер) — estar abierto (открыт)

Un matiz de nivel B2: con estar, el hablante compara el estado actual con lo que él considera normal para ese sujeto. El café está frío no describe una cualidad del café, sino una decepción del hablante.

Ejercicios de gramática

1. Completa con ser o estar

1. El despacho de la directora ______ en la segunda planta.

2. Ondina Beltrán ______ una mujer difícil de leer.

3. Las botas de Alba ______ llenas de barro.

4. El registro ______ encuadernado en piel marrón.

5. Los alumnos ______ callados desde que ella entró en el claustro.

6. Hoy ______ el último día de octubre.

7. La reunión ______ en la sala del ala este.

8. El nombre de la última línea ______ tachado.

2. Elige la opción correcta

1. Alba (es / está) muy lista, aprende deprisa.

2. No comas esa manzana: todavía (es / está) verde.

3. Mateo (es / está) aburrido porque la clase dura dos horas.

4. El pozo del claustro (es / está) de piedra.

5. Después del viaje, todos (eran / estaban) agotados.

3. Traduce al español

1. Кабинет находится наверху.

2. Дверь закрыта.

3. Она из маленького городка.

4. Ученики были напуганы.

5. Сейчас пять часов.

Respuestas

Vocabulario 1: 1. claustro 2. despacho 3. registro 4. tomo 5. acoger 6. escalofrío 7. plazo 8. irrevocable

Vocabulario 2: 1-b, 2-d, 3-e, 4-a, 5-f, 6-c

Vocabulario 3: 1-b, 2-b, 3-b, 4-a, 5-b

Vocabulario 4: 1. Se fueron callando poco a poco hasta quedarse todos mirándola en silencio. 2. Porque está construido sobre un punto donde los dos mundos se rozan, para vigilarlo. 3. Un sonido que produce la torre sin que nadie toque las campanas y que se oye en los dos lados cuando el paso está abierto. 4. De las hojas que le quedan al roble madre. 5. No salir del valle, no tocar nada del campanario e informarla si alguien le pregunta cómo cruzó.

Vocabulario 5: 1. Falso 2. Verdadero 3. Verdadero 4. Falso 5. Verdadero

Gramática 1: 1. está 2. es 3. están 4. está 5. están 6. es 7. es 8. está

Gramática 2: 1. es 2. está 3. está 4. es 5. estaban

Gramática 3: 1. El despacho está arriba. 2. La puerta está cerrada. 3. Ella es de un pueblo pequeño. 4. Los alumnos estaban asustados. 5. Son las cinco.

Capítulo 4. La Torre del Cuervo

Vocabulario clave

un internado — интернат, школа-пансион

una litera — двухъярусная кровать

un armario empotrado — встроенный шкаф

el reglamento — устав, правила

una prefecta — староста

altivo/a — высокомерный

hospedarse — размещаться, останавливаться

una manta — одеяло

un candelabro — подсвечник

soportar — выносить, терпеть

encajar — вписываться, подходить

un apodo — прозвище

tener manía a alguien — невзлюбить кого-либо

madrugar — вставать рано

un pasadizo — потайной ход

La Torre del Cuervo

La ropa se la dieron esa misma noche: dos camisas blancas, una falda de lana gris, un pantalón del mismo tejido, un jersey azul oscuro y una chaqueta larga con el cuello alto. Todo le quedaba grande en los hombros y corto en las mangas, lo cual, según le explicaron, era el estado natural del uniforme de Vallumbra y no un problema que fuera a resolverse.

—Es de un chico que se fue el año pasado —dijo la mujer del almacén, sin ninguna mala intención—. Le creció el brazo de golpe y ya no le servía. Aquí no tiramos nada.

Alba se cambió en un cuarto sin ventana y se miró en un espejo de cuerpo entero que había apoyado contra la pared. Le costó reconocerse, y no por el uniforme, sino por la cara. Tenía la expresión de alguien que lleva dieciocho horas seguidas prestando atención.

Cuando salió, la esperaba una chica de unos diecinueve años, alta, con una trenza rubia perfecta y una insignia de metal en la solapa.

—Renata Solís, prefecta de la Torre del Lince —dijo, tendiéndole la mano sin sonreír—. Te acompaño a tu torre porque me lo ha ordenado la directora.

—Encantada.

—No hace falta que lo estés.

Cruzaron el claustro. Había anochecido, y de noche el colegio era otro sitio: las esferas de luz mineral dibujaban charcos blancos en el suelo y entre charco y charco quedaban tramos de oscuridad completa. En el jardín del centro, alguien había encendido faroles dentro de las calabazas y las había colocado sobre el muro del pozo.

—¿Celebráis Halloween? —preguntó Alba.

—No sé qué es eso.

—Lo de las calabazas.

—Es la Vigilia. Se hace la última noche de octubre, se encienden luces y se dejan fuera hasta el amanecer. —Renata caminaba muy deprisa—. Se supone que sirve para que los que están fuera encuentren el camino de vuelta.

—¿Y funciona?

—No.

Alba decidió no seguir por ahí.

En el comedor la cena ya había empezado. Era una sala larga con seis mesas corridas y un techo de vigas del que colgaban esferas de luz mineral, y el ruido que hacían doscientas personas comiendo a la vez era tan parecido al del comedor de su instituto que Alba tuvo un momento de vértigo. Le pusieron delante un plato de estofado, pan y una manzana asada. Comió de pie, junto a la puerta, porque Renata no se sentó y ella no supo si podía.

—¿Siempre se cena a esta hora?

—A las siete y media. Los de primero a las siete. —Renata miraba la sala como si la estuviera contando—. Y no, no puedes elegir mesa. Cada torre tiene la suya y hoy no vas a comer con nadie porque todavía no te han asignado.

—Vale.

—No lo digo por fastidiarte. Lo digo para que no te sientes en una silla que no es tuya delante de cuarenta personas el primer día.

Alba la miró de reojo y decidió, provisionalmente, que aquella chica era mucho menos antipática de lo que se esforzaba en parecer.

La Torre del Cuervo estaba en el ángulo noreste. Se subía por una escalera de caracol muy larga con ventanas estrechas cada dos vueltas, y en cada ventana, invariablemente, había un cuervo. No se movían cuando pasaban. Solo giraban la cabeza.

—¿Por qué me han puesto en esta torre? —preguntó Alba, sin aliento.

—Porque en Cuervo hay una cama libre —dijo Renata—. En el resto, no. Aquí las decisiones trascendentales se toman así.

—Ah.

—Aunque supongo que la directora también habrá pensado en el pájaro que te trajo. —Renata se paró en un rellano y se volvió—. La gente ya lo está contando. Para mañana serás la forastera a la que guiaron los cuervos, y para pasado mañana habrá quien diga que has venido a cerrar algo o a abrirlo. Te lo aviso para que no te sorprenda.

—¿Y tú qué crees que soy?

Renata la miró un momento largo, con una frialdad que no era exactamente hostil.

—Creo que eres una chica de diecisiete años que se ha metido en un sitio que no entiende y que va a tardar seis semanas en entender, y que solo tiene cinco. Eso es lo que creo.

—Vale.

—No lo digo para hacerte daño.

—Lo sé —dijo Alba—. Por eso es peor.

Por un instante, algo se movió en la cara de la prefecta. Duró poco. Reanudó la subida sin decir nada más.

La sala común de la Torre del Cuervo era redonda, con las paredes forradas de estanterías desde el suelo hasta una altura imposible, con escaleras de mano apoyadas cada pocos metros. Había sillones desparejados, tres mesas grandes cubiertas de papeles y un fuego encendido en una chimenea baja. Olía a papel, a lana húmeda y a manzana asada.

Lo primero que pensó Alba, con una precisión que la sorprendió, fue que aquella habitación no la había diseñado nadie. Se había ido acumulando. Los sillones eran de cuatro épocas distintas, las mesas estaban colocadas donde cabían y no donde convenía, y en la pared del este alguien había clavado, hacía muchos años, un mapa del valle que ya no coincidía con el valle.

Había quince o veinte alumnos y todos, absolutamente todos, dejaron de hacer lo que estaban haciendo.

—Serrano, Alba —anunció Renata al aire—. Provisional. Está bajo permiso de la directora. Que alguien le enseñe el cuarto de las chicas de sexto.

Y se fue.

Durante tres segundos no pasó nada. Luego una chica que estaba sentada en el alféizar de una ventana cerró el libro que tenía en el regazo y bajó de un salto.

—Yo —dijo—. Yo tengo la cama libre al lado.

Era menuda, de pelo negro cortado a la altura de la barbilla, con unas gafas redondas que le quedaban demasiado grandes y una expresión de estar permanentemente calculando algo.

—Nuria Baladí. Sexto curso. Voy a hacerte cinco preguntas y después te dejo en paz durante toda la noche, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

—¿Cruzaste sola?

—Sí.

—¿Sabías que ibas a cruzar?

—No. Bueno. Más o menos.

—Eso es un sí con vergüenza, pero lo acepto. ¿Tienes familia que haya cruzado antes?

Alba dudó.

—Mi abuela. En 1969.

Media sala común dejó de fingir que no escuchaba.

—Interesante —dijo Nuria, con un tono que no era de cotilleo sino de laboratorio—. Cuarta pregunta: ¿has hecho magia alguna vez?

—No.

—Quinta: ¿tienes hambre?

—Muchísima.

—Esa era la importante. —Nuria le hizo un gesto para que la siguiera—. Vamos, hay manzanas.

Subiendo, Alba hizo la pregunta que llevaba toda la tarde guardándose.

—¿Qué diferencia hay entre las torres? De verdad, quiero decir. No la versión oficial.

Nuria se lo pensó un momento, cosa que Alba agradeció.

—La versión oficial es que son cuatro maneras de trabajar. La versión real es que a los once años te preguntan tres cosas y te mandan a la torre que mejor encaja, y luego pasas siete años volviéndote exactamente como esa torre porque vives con esa gente. —Se encogió de hombros—. O sea que empieza siendo una descripción y acaba siendo una profecía. Como casi todo.

—¿Y Cuervo qué es?

—Cuervo es el sitio donde se comprueba. —Nuria subió dos escalones más—. Zorro prueba cosas, Roble aguanta, Alondra escucha a la gente y nosotros comprobamos. Somos insoportables en las discusiones y muy útiles cuando algo va mal.

—Eso suena bien.

—Suena bien hasta que te toca vivir con quince personas que te piden pruebas cuando dices que hace frío.

El cuarto de las chicas de sexto estaba dos plantas más arriba y tenía cuatro camas, dos de ellas literas, un armario empotrado con las puertas descolgadas y una ventana en arco desde la que se veía todo el valle. La cama libre era la de abajo de la litera del rincón, con un colchón fino y tres mantas dobladas a los pies.

Alba se sentó en el borde. Fue el primer momento del día en que estuvo quieta y sin nadie mirándola, y notó cómo el cansancio le caía encima de golpe, como una manta más.

—Te vas a derrumbar —dijo Nuria desde la puerta, comiéndose una manzana—. Es normal. Yo el primer día lloré en el baño y llevaba cinco horas aquí.

—¿Tú también eres de fuera?

—No, qué va. Soy de un pueblo que está a dos días a caballo. Pero para una niña de once años, dos días a caballo también es otro mundo. —Se apoyó en el marco—. ¿Puedo darte un consejo que no me has pedido?

—Adelante.

—Deja de intentar entenderlo todo esta noche. Aquí las cosas se explican mal y se aprenden mirando. —Se encogió de hombros—. Además, mañana hay clase.

—¿Mañana? ¿En serio?

—El uno de noviembre es día lectivo, sí. Aquí no se cancela nada nunca. Se cayó media biblioteca hace cuatro años y a la mañana siguiente había examen de Botánica.

Alba se rio. Fue una risa corta y bastante desesperada, pero fue la primera del día, y le sentó mejor que la cena.

Antes de apagar la luz, Nuria le señaló una repisa junto a la puerta donde había una jarra de agua, tres vasos y una cesta con manzanas.

—Norma no escrita de esta torre —dijo—. Al que se levanta el último le toca bajar a llenar la jarra. Es la única norma que se cumple aquí de verdad.

—Vale.

—Y la segunda, que tampoco está escrita: si a las tres de la mañana alguien está sentado en la ventana sin dormir, no se le pregunta nada. Se le deja.

Alba la miró.

—¿Y eso pasa mucho?

—Estamos en un internado con doscientas treinta personas de once a diecinueve años —dijo Nuria—. Pasa todas las noches.

Se acostó vestida a medias, con el uniforme colgado en la silla y el cuaderno debajo de la almohada. Las otras dos chicas del cuarto llegaron más tarde, hablaron en voz baja, apagaron la luz. Fuera, muy lejos, se oía el viento moviendo las copas del bosque.

No pudo dormir.

Al cabo de un rato se levantó, cogió una manta y se acercó a la ventana en arco. La luna estaba alta y el valle se veía en dos tonos: negro donde había bosque y gris plata donde había campo. El campanario se recortaba contra el cielo, más negro que todo lo demás.

Y en el patio del ala este, iluminado desde abajo por una única luz, estaba el roble.

Era enorme. Más ancho que alto, con el tronco dividido en tres brazos y una copa que ocupaba casi todo el patio. Todavía tenía hojas. Desde allí no se podían contar, pero se veía perfectamente que no era un árbol lleno: le faltaba densidad, tenía huecos, se le adivinaban las ramas.

Mientras miraba, una hoja se soltó.

No cayó como caen las hojas, girando y dudando en el aire. Bajó recta, deprisa, como si tuviera prisa por llegar al suelo. Alba la siguió con la vista hasta que se perdió en la oscuridad de la base y luego se quedó un rato largo esperando, sin saber muy bien qué esperaba.

Detrás de ella, en la habitación, una voz somnolienta dijo:

—Cuarenta.

Alba se volvió. Nuria estaba incorporada sobre un codo en la litera de al lado, sin las gafas, mirando hacia la ventana.

—¿Qué?

—Cuarenta hojas —repitió Nuria—. Ayer eran cuarenta y una. Acabas de ver caer una, así que quedan cuarenta.

—¿Las cuentas tú?

—Las cuenta el profesor Ferrán todas las mañanas al amanecer y lo apunta en el tablón del claustro. —Nuria se dejó caer otra vez sobre la almohada—. Yo solo llevo la resta de cabeza. Es lo que hago en vez de dormir.

Alba se quedó un momento más en la ventana.

—Nuria.

—Mmm.

—¿Alguna vez ha pasado que el árbol tarde más de lo que debería?

Hubo un silencio de varios segundos. Cuando Nuria contestó, ya no tenía voz de sueño.

—Esa —dijo- es exactamente la pregunta que llevo dos semanas sin atreverme a hacer en voz alta.

Ejercicios de vocabulario

1. Completa las frases

1. Alba durmió en la cama de abajo de una ______.

2. La ropa se guardaba en un ______ con las puertas descolgadas.

3. Renata era la ______ de la Torre del Lince.

4. Nuria dijo que al día siguiente había que ______ porque empezaban las clases temprano.

5. Alba cogió una ______ y se acercó a la ventana.

6. Al principio le costó ______ entre los alumnos del colegio.

7. Vallumbra funciona como un ______: los alumnos viven allí todo el curso.

8. La actitud de Renata parecía ______, aunque no era exactamente hostil.

2. Relaciona

1. un apodo 2. soportar 3. hospedarse 4. un pasadizo 5. el reglamento 6. un candelabro

a. подсвечник b. прозвище c. устав d. потайной ход e. терпеть f. останавливаться, размещаться

3. Elige la opción correcta

1. Si alguien te tiene manía: a) te admira b) siente antipatía por ti c) te debe dinero

2. Madrugar significa: a) acostarse tarde b) levantarse muy temprano c) dormir la siesta

3. Una prefecta es: a) una profesora b) una alumna con responsabilidades c) una cocinera

4. Encajar en un grupo es: a) adaptarse y sentirse parte de él b) discutir con él c) abandonarlo

5. Un armario empotrado está: a) en medio de la habitación b) integrado en la pared c) en el jardín

4. Responde según el capítulo

1. ¿Por qué el uniforme de Alba no le queda bien?

2. ¿Qué es la Vigilia y para qué sirve, según Renata?

3. ¿Por qué asignan a Alba la Torre del Cuervo?

4. ¿Qué cinco preguntas le hace Nuria y cuál considera ella la importante?

5. ¿Qué ve Alba desde la ventana por la noche?

5. Verdadero, falso o no se menciona

1. Renata se muestra amable y cariñosa desde el principio.

2. En la sala común de la Torre del Cuervo hay muchos libros.

3. Nuria viene de otro mundo, como Alba.

4. El profesor Ferrán cuenta las hojas cada mañana.

5. Nuria lleva tiempo sospechando algo sobre el árbol.

Gramática

Las perífrasis verbales

Una perífrasis es la unión de un verbo auxiliar (que pierde su significado original) con un infinitivo, un gerundio o un participio. Sirven para expresar matices que en ruso se transmiten con prefijos, adverbios o construcciones enteras. Dominarlas es una de las diferencias más visibles entre un B1 y un B2.

Perífrasis con infinitivo

Estructura: ir a + inf. · Significado: futuro próximo, intención · Ejemplo: Te vas a derrumbar.

Estructura: acabar de + inf. · Significado: acción muy reciente · Ejemplo: Acabas de ver caer una hoja.

Estructura: volver a + inf. · Significado: repetición · Ejemplo: No volvió a hablar.

Estructura: empezar a / ponerse a + inf. · Significado: inicio · Ejemplo: Se puso a llover.

Estructura: dejar de + inf. · Significado: interrupción · Ejemplo: Dejaron de hacer lo que hacían.

Estructura: tener que / deber + inf. · Significado: obligación · Ejemplo: Tienes que irte antes.

Estructura: haber que + inf. · Significado: obligación impersonal · Ejemplo: Hay que madrugar.

Estructura: soler + inf. · Significado: costumbre · Ejemplo: Suele leer en la ventana.

Estructura: llegar a + inf. · Significado: culminación · Ejemplo: Llegó a entenderlo.

Estructura: estar a punto de + inf. · Significado: inminencia · Ejemplo: Estaba a punto de caerse.

Perífrasis con gerundio

Estructura: estar + ger. · Significado: acción en curso · Ejemplo: Están mirándola.

Estructura: seguir / continuar + ger. · Significado: continuidad · Ejemplo: Sigue lloviendo.

Estructura: llevar + tiempo + ger. · Significado: duración hasta ahora · Ejemplo: Llevo dos semanas pensándolo.

Estructura: ir + ger. · Significado: progresión gradual · Ejemplo: La conversación se fue apagando.

Estructura: andar + ger. · Significado: acción repetida y algo desordenada · Ejemplo: Anda diciendo tonterías.

Estructura: acabar + ger. · Significado: resultado final · Ejemplo: Acabó aceptando.

Perífrasis con participio

llevar + participio: cantidad acumulada. Lleva escritas cien páginas.

tener + participio: resultado acumulado. Tengo hechos tres ejercicios.

dejar + participio: resultado que permanece. Dejó cerrada la puerta.

Atención: en llevar y tener + participio, el participio concuerda en género y número con el objeto: tengo hechas tres tareas.

Ejercicios de gramática

1. Sustituye la parte en cursiva por una perífrasis

1. Alba empezó a comprender la situación poco a poco.

2. Hace un momento Nuria ha visto caer una hoja.

3. Renata no habló más durante la subida.

4. Es obligatorio levantarse temprano.

5. Normalmente Nuria lee en el alféizar de la ventana.

2. Completa con la perífrasis adecuada

1. ______ dos semanas ______ (pensar) en esa pregunta.

2. El profesor ______ (contar) las hojas cada mañana desde noviembre.

3. La sala ______ (quedarse) en silencio poco a poco.

4. Alba ______ (caerse) por la pendiente, pero se sujetó a tiempo.

5. Después de mucho discutir, todos ______ (aceptar) la decisión.

3. Traduce al español usando perífrasis

1. Я только что вернулся.

2. Он перестал писать.

3. Она снова открыла книгу.

4. Мы живём здесь уже три года.

5. Надо подождать.

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