El Lobezno
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El Lobezno

Язык: Русский
Год издания: 2026
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Llega a casa sin correr. No quiere tener miedo de cada sonido. Cena con su familia, hace los deberes y habla con Ania por mensajes sobre la fiesta de Katia. Antes de dormir mira otra vez su muñeca. La herida ha desaparecido por completo. No queda ni una línea. Maksim se acerca al espejo. Mira su cara, sus ojos, sus dientes. Todo parece igual. Entonces oye a su madre hablar en la cocina.

-¿Crees que debemos decírselo?

Maksim se queda quieto. Su padre responde algo, pero la voz es demasiado baja. Maksim abre la puerta de su habitación. Sus padres están dos habitaciones más lejos, al final del pasillo. No debería poder oírlos. Da un paso hacia fuera.

-Todavía no -dice su padre.

Maksim deja de respirar por un instante. Su madre responde:

-Pero falta menos de un mes.

Silencio. Después su padre dice una sola palabra.

-Octubre.

Maksim cierra lentamente la puerta de su habitación. Esta vez no piensa que ha oído mal.

Ejercicios de vocabulario

1. Completa las frases

1. Por la mañana Maksim se ______ antes del despertador.

2. La herida de su ______ casi ha desaparecido.

3. Maksim puede ______ conversaciones desde muy lejos.

4. En la parada nota el ______ del café.

5. Ania empieza a ______ porque Maksim está raro.

6. La cafetería está lejos, pero Maksim puede oler la comida desde el ______.

7. Maksim quiere ______, pero Ania nota que pasa algo.

8. Al final Maksim se ______ de que puede oír a sus padres desde su habitación.

2. Relaciona

1. despertarse 2. la muñeca 3. oír 4. el olor 5. lejos 6. preocuparse

a. запах b. беспокоиться c. просыпаться d. далеко e. слышать f. запястье

3. Elige la opción correcta

1. Por la mañana los arañazos: a) son peores b) casi han desaparecido c) están iguales

2. Maksim tiene: a) menos hambre b) mucha más hambre c) dolor de estómago

3. En el instituto puede oír: a) solo al profesor b) sonidos muy lejanos c) nada

4. Ania descubre que Maksim vio: a) un lobo b) un gato c) un hombre

5. Al final Maksim oye hablar a: a) Dima y Ania b) sus padres c) sus profesores

4. Verdadero o falso

1. Maksim toma el camino del bosque para ir al instituto.

2. La madre de Maksim nota que tiene más hambre.

3. Ania se ríe cuando Maksim habla del lobo.

4. Maksim cuenta a Ania que la ventana estaba abierta.

5. Por la noche la herida ha desaparecido completamente.

6. Los padres de Maksim hablan de algo que ocurre en octubre.

5. Responde

1. ¿Qué ocurre con la herida de Maksim?

2. ¿Qué olores nota Maksim en la parada del autobús?

3. ¿Qué sonidos puede oír durante la clase?

4. ¿Por qué Ania piensa que Maksim está raro?

5. ¿Qué parte de la historia no cuenta Maksim a Ania?

6. ¿Qué conversación escucha Maksim al final del capítulo?

Respuestas

Ejercicio 1: 1. despierta 2. muñeca 3. oír 4. olor 5. preocuparse 6. pasillo 7. guardar un secreto 8. da cuenta

Ejercicio 2: 1-c, 2-f, 3-e, 4-a, 5-d, 6-b

Ejercicio 3: 1-b, 2-b, 3-b, 4-a, 5-b

Ejercicio 4: 1. Falso 2. Verdadero 3. Falso 4. Falso 5. Verdadero 6. Verdadero

Ejercicio 5: 1. Casi desaparece por la mañana y por la noche ya no queda ninguna marca. 2. Café, perfume, humo, pan caliente y otros olores. 3. Puede oír a sus compañeros, una silla, un bolígrafo y a dos profesores en el pasillo. 4. Porque tiene mucha hambre, oye y huele cosas desde lejos y la herida se cura demasiado rápido. 5. No le cuenta que la ventana estaba abierta a las 03:17. 6. Oye a sus padres preguntarse si deben contarle algo y decir que falta menos de un mes y que es octubre.

Capítulo 3. Puedo oírlo todo


El miércoles Maksim se despierta cansado. Ha dormido poco porque no puede olvidar la conversación de sus padres. «¿Crees que debemos decírselo?» y «Falta menos de un mes». Las palabras vuelven una y otra vez a su cabeza. Lo peor es que no sabe si hablaban de él. Puede ser una coincidencia, pero ahora octubre ya no le parece una palabra normal.

Durante el desayuno observa a sus padres con atención. Laura bebe café y mira una lista de compras. Su padre, Alexéi, busca las llaves del coche. Ninguno parece preocupado. Maksim espera una pregunta, una mirada extraña o una señal de que quieren hablar con él, pero no ocurre nada.

-¿Qué miras? -pregunta su padre.

-Nada.

-Pues llevas dos minutos mirando mi cara.

Dima sonríe con la boca llena.

-A lo mejor Maksim está enamorado de ti.

Alexéi mira a su hijo pequeño.

-Es demasiado temprano para esto.

Maksim baja la vista al plato para esconder una sonrisa. Durante unos segundos la conversación de la noche anterior parece menos importante. Después oye un sonido rápido y regular. Tac. Tac. Tac. Tac. Levanta la cabeza.

-¿Qué pasa? -pregunta Laura.

-¿No oís eso?

Los tres dejan de hablar.

-¿Qué cosa? -pregunta Dima.

Maksim escucha. El sonido continúa. Es muy claro y está cerca. Tac. Tac. Tac.

Mira a su padre. El sonido viene de él. No. No exactamente. Viene de dentro de él. Maksim deja la cuchara sobre la mesa. Está oyendo el corazón de su padre.

-Tengo que irme.

-Todavía no has terminado -dice su madre.

-No tengo hambre.

Dima mira los dos platos vacíos delante de Maksim.

-Eso sí que es nuevo.

Maksim toma la mochila y sale antes de que alguien pueda hacer más preguntas. En el ascensor escucha el motor, los cables y una televisión detrás de una puerta. En el segundo piso oye a un bebé llorar. En el primero, alguien abre un grifo. Cuando llega a la calle, los sonidos son todavía peores: coches, pasos, voces, puertas, teléfonos, pájaros y el viento entre los árboles. Se pone los auriculares sin música. No eliminan el ruido, pero ayudan un poco. Ania lo espera delante del instituto. Cuando lo ve, levanta una mano.

-Buenos días, señor Lobo.

Maksim se detiene.

-No me llames así.

Ania deja de sonreír.

-Era una broma.

-Pues no tiene gracia.

-Vale.

Maksim continúa caminando. Después de unos pasos se siente mal por responder así.

-Perdón.

Ania camina a su lado.

-¿Qué ha pasado?

-Nada.

Ella lo mira.

-Otra vez esa palabra.

Maksim suspira.

-Puedo oír cosas.

-Eso suele pasar cuando tienes oídos.

Él no sonríe. Ania entiende que habla en serio.

-¿Qué cosas?

Maksim mira a un grupo de estudiantes a unos veinte metros.

-El chico de la chaqueta azul está hablando de un examen de química.

Ania mira al grupo.

-No puedo oírlo.

-Yo sí.

-¿Qué dice?

Maksim escucha unos segundos.

-Dice que no ha estudiado y que va a copiar de Marina.

Ania frunce el ceño.

-Eso podría ser una suposición.

-La chica junto a la puerta está diciendo por teléfono que llega tarde porque ha perdido el autobús.

Ania vuelve la cabeza. La chica está demasiado lejos para oír sus palabras.

-¿Y?

-Y el profesor Víktor está en la sala de profesores. Está preguntando quién se ha comido su yogur.

Ania intenta no reírse.

-Eso quiero verlo.

Cinco minutos después pasan cerca de la sala de profesores. La puerta se abre y Víktor sale con cara seria.

-Si alguien ve un yogur de fresa con mi nombre, es mío -dice a otro profesor.

Ania se queda inmóvil. Maksim continúa caminando.

-Ahora puedes reírte.

Ella corre para alcanzarlo.

-No quiero reírme. Quiero saber cómo haces eso.

-Yo también.

En clase de matemáticas, Maksim intenta concentrarse en los ejercicios, pero escucha demasiadas cosas. Puede oír el reloj de la pared, la respiración de Ania, el bolígrafo de Katia y los pasos de alguien en el pasillo. Cuando el profesor deja de hablar, Maksim incluso oye un latido rápido a su izquierda. Mira a Ania.

-¿Estás nerviosa? -susurra.

-¿Qué?

-Tu corazón va muy rápido.

Ania lo mira sin moverse.

-Eso ha sido muy raro.

Maksim baja la voz todavía más.

-Lo siento.

-No vuelvas a escuchar mi corazón.

-No lo hago porque quiero.

-Pues dile a tus nuevos superoídos que tengan educación.

Maksim sonríe por primera vez esa mañana. En el descanso salen al patio. El aire frío ayuda. Allí hay más espacio y los sonidos no parecen estar tan cerca. Maksim cierra los ojos durante unos segundos e intenta concentrarse solo en una cosa: el viento. Primero oye voces, después coches, después pasos. Poco a poco consigue dejar algunos sonidos al fondo.

-¿Mejor? -pregunta Ania.

Maksim abre los ojos.

-Un poco.

-Entonces puedes controlarlo.

-No sé.

-Acabas de hacerlo.

-Durante diez segundos.

-Diez segundos son mejor que cero.

Maksim mira hacia los árboles detrás de la verja del instituto. El bosque no está cerca, pero desde allí puede ver una línea oscura en el horizonte. Por primera vez se pregunta si el lobo también podía oír así. La última clase del día es educación física. Maksim normalmente no la odia, pero tampoco es su asignatura favorita. El profesor los lleva al pequeño estadio detrás del instituto y anuncia una carrera de cuatrocientos metros.

-Perfecto -dice Serguéi-. Mi sueño.

-Tu sueño es no correr nunca -responde Maksim.

-Exacto.

Los chicos se colocan en la línea. Maksim mueve los hombros y mira la pista. No está preocupado. Normalmente termina en mitad del grupo. El profesor levanta una mano.

-¡Ya!

Maksim empieza a correr. Los primeros segundos parecen normales. Después nota algo extraño. Sus piernas no están cansadas. Respira con facilidad. Puede escuchar los pasos de los otros chicos detrás de él y, sin pensarlo, corre más rápido.

Mucho más rápido. El aire frío golpea su cara. La pista pasa bajo sus pies a una velocidad que nunca ha sentido. En la segunda curva ya no oye a nadie cerca. Cuando cruza la línea final, tarda unos segundos en comprender que los demás todavía están corriendo. El profesor mira el cronómetro.

-Orlov.

Maksim respira. No está cansado.

-¿Sí?

-¿Desde cuándo corres así?

Maksim mira hacia la pista.

-No sé.

Serguéi llega mucho después y se inclina con las manos sobre las rodillas.

-Te odio.

-Lo siento.

-No lo sientes.

El profesor sigue mirando el cronómetro.

-Otra vez.

A Maksim se le cierra un poco el estómago.

-¿Por qué?

-Porque quiero comprobar el tiempo.

La segunda carrera es peor. Maksim intenta correr más despacio, pero controlar la velocidad es difícil. Su cuerpo quiere avanzar. Termina primero otra vez, aunque esta vez finge estar cansado y pone las manos sobre las rodillas. Serguéi llega y lo empuja suavemente.

-¿Qué desayunas?

-Tres bocadillos.

-Quiero tres bocadillos.

Maksim se ríe, pero el profesor no.

-Orlov, mañana hablamos.

Después de clase, Ania lo espera fuera del vestuario.

-He visto la carrera.

-No empieces.

-No iba a decir nada.

-Tu cara está diciendo muchas cosas.

-Mi cara quiere saber desde cuándo eres un atleta.

Maksim ajusta la mochila.

-Desde hoy, por lo visto.

Caminan hacia el centro. Maksim debería estar contento. Corre más rápido, oye mejor y sus heridas se curan en horas. En una película, probablemente sería la parte divertida. Pero él no sabe por qué ocurre y eso cambia todo. Ania compra dos cafés pequeños en una cafetería. Se sientan junto a la ventana. Fuera empieza a llover y la gente abre paraguas.

-Tenemos una lista -dice Ania.

-¿Qué lista?

Saca el teléfono.

-Cosas raras que te pasan.

Maksim la mira.

-No quiero una lista.

-Pues ya existe. Uno: la herida se cura demasiado rápido. Dos: puedes oír desde muy lejos. Tres: hueles comida desde otro piso. Cuatro: corres como si te persiguiera un oso.

-Un lobo.

Ania levanta la vista.

-Eso no ayuda.

Maksim toma el café.

-También tengo más hambre.

-Cinco.

-Y ayer por la noche...

Se detiene. Ania espera.

-¿Qué?

Maksim mira la lluvia detrás del cristal. Ya ha guardado ese secreto durante un día. Ahora parece absurdo seguir haciéndolo.

-Me desperté a las tres y diecisiete.

-¿Y?

-La ventana estaba abierta.

-¿La habías dejado abierta?

-No.

Ania deja el teléfono sobre la mesa.

-¿Estás seguro?

-La comprobé dos veces.

Por primera vez desde que empezaron a hablar, Ania no tiene una respuesta rápida.

-Eso también va en la lista -dice al final.

-Genial.

-Maksim, tenemos que decirle esto a un adulto.

Él piensa inmediatamente en la conversación de sus padres.

-No.

-¿Por qué?

-Porque mis padres ya saben algo.

Ania parpadea.

-¿Qué saben?

-No estoy seguro. Anoche los oí hablar desde mi habitación. Mi madre preguntó si debían contarme algo. Mi padre dijo que todavía no. Después dijeron que falta menos de un mes.

-¿Menos de un mes para qué?

Maksim mueve la cabeza.

-No lo dijeron.

-¿Y qué más?

-Mi padre dijo «octubre».

Ania mira la lluvia.

-Eso no tiene sentido.

-Bienvenida a mi semana.

Cuando Maksim llega a casa, sus padres todavía están trabajando y Dima juega en su habitación. Maksim deja la mochila y entra en la cocina. Tiene hambre otra vez. Abre la nevera, come un trozo de pollo frío y después otro. Mientras come, oye a Dima hablar por teléfono detrás de dos puertas cerradas.

-No, Maksim no sabe nada -dice Dima.

Maksim deja de masticar. Camina hasta el pasillo.

-Sí, mamá me ha dicho que no hable de eso.

Maksim abre la puerta de la habitación de Dima. Su hermano está sentado en el suelo con un teléfono en la mano.

-¿Con quién hablas?

Dima da un salto.

-¡Maksim!

-¿De qué no sé nada?

Dima mira la pantalla.

-De... tu regalo.

-¿Qué regalo?

-No puedo decirlo. Es un secreto.

Maksim cruza los brazos.

-¿Con quién hablas?

Dima enseña el teléfono.

-Con mamá.

En la pantalla aparece una llamada con Laura. Maksim mira a su hermano.

-¿Mi regalo es en octubre?

Dima abre mucho los ojos.

-No sé.

-Dima.

-¡No sé!

Maksim da un paso hacia él. Solo quiere hacer otra pregunta, pero Dima se mueve hacia atrás. El gesto es pequeño. Aun así, Maksim lo ve. Su hermano tiene miedo.

-¿Qué pasa? -pregunta Maksim.

Dima mira su mano. Maksim también. Está apretando el marco de madera de la puerta. Lo suelta. En la madera hay cuatro marcas profundas de sus dedos. Los dos hermanos las miran. Maksim intenta decir algo, pero no encuentra palabras. Dima habla primero.

-¿Cómo has hecho eso?

Maksim abre la mano.

-No lo sé.

Sale de la habitación y cierra la puerta con cuidado. En el baño se mira las manos. Parecen normales. Las abre y las cierra varias veces. Después oye algo. Un latido.

Muy rápido. Maksim mira el espejo. El sonido no viene de otra habitación. Viene de su propio pecho. Su corazón golpea con tanta fuerza que parece estar justo al lado de sus oídos. Cierra los ojos.

Respira. Una vez. Dos. Tres. Poco a poco, el latido se hace más lento. Cuando abre los ojos, ve su reflejo en el espejo. Durante un segundo, sus ojos no parecen grises. Parecen amarillos. Maksim parpadea. Son grises otra vez.

Ejercicios de vocabulario

1. Completa las frases

1. Maksim puede escuchar el ______ de su padre durante el desayuno.

2. Su ______ es mucho más sensible que antes.

3. En clase intenta ______ en la voz del profesor.

4. Tantos sonidos empiezan a ______ a Maksim.

5. En educación física Maksim corre a una gran ______.

6. Maksim descubre que tiene más ______ cuando deja marcas en la puerta.

7. Ania cree que Maksim debe aprender a ______.

8. En el baño Maksim respira para ______.

2. Relaciona

1. el oído 2. susurrar 3. el latido 4. la fuerza 5. ganar 6. calmarse

a. сила b. успокаиваться c. шептать d. слух e. побеждать f. биение сердца

3. Elige la opción correcta

1. Maksim oye durante el desayuno: a) el teléfono de Ania b) el corazón de su padre c) un lobo

2. Ania llama a Maksim: a) señor Lobo b) señor Rápido c) señor Octubre

3. En educación física Maksim: a) pierde la carrera b) no corre c) gana con mucha facilidad

4. Maksim cuenta a Ania que: a) la ventana estaba abierta b) vio otro lobo c) su padre salió de casa

5. En la puerta de Dima quedan: a) cuatro marcas b) tres arañazos c) dos agujeros

6. Al final los ojos de Maksim parecen: a) verdes b) amarillos c) negros

4. Verdadero o falso

1. Los padres de Maksim hablan con él durante el desayuno sobre octubre.

2. Maksim puede oír conversaciones desde lejos.

3. Ania cree inmediatamente que todo es divertido.

4. Maksim corre dos veces en educación física.

5. Dima sabe algo que Maksim todavía no sabe.

6. Maksim rompe completamente la puerta de Dima.

7. Maksim consigue hacer más lento su propio corazón.

5. Responde

1. ¿Qué nuevo sonido oye Maksim durante el desayuno?

2. ¿Cómo demuestra Maksim a Ania que puede oír desde lejos?

3. ¿Qué ocurre durante la carrera de cuatrocientos metros?

4. ¿Qué cosas escribe Ania en su lista?

5. ¿Por qué Maksim piensa que sus padres saben algo?

6. ¿Qué ocurre entre Maksim y Dima?

7. ¿Qué ve Maksim en el espejo al final?

Respuestas

Ejercicio 1: 1. latido 2. oído 3. concentrarse 4. molestar 5. velocidad 6. fuerza 7. controlar / controlar los sonidos 8. calmarse

Ejercicio 2: 1-d, 2-c, 3-f, 4-a, 5-e, 6-b

Ejercicio 3: 1-b, 2-a, 3-c, 4-a, 5-a, 6-b

Ejercicio 4: 1. Falso 2. Verdadero 3. Falso 4. Verdadero 5. Verdadero 6. Falso 7. Verdadero

Ejercicio 5: 1. Oye el corazón de su padre. 2. Le cuenta conversaciones que están demasiado lejos para una persona normal. 3. Corre mucho más rápido de lo normal y gana dos veces. 4. La herida, el oído, el olfato, la velocidad, el hambre y la ventana abierta. 5. Porque escucha una conversación secreta de sus padres sobre contarle algo antes de que termine octubre. 6. Maksim aprieta el marco de la puerta sin querer y deja cuatro marcas; Dima se asusta. 7. Durante un segundo sus ojos parecen amarillos.

Capítulo 4. La luna


El jueves por la mañana Maksim mira durante mucho tiempo las cuatro marcas de la puerta de Dima. Siguen allí. No son pequeñas. La madera está hundida donde estaban sus dedos, como si alguien hubiera usado una herramienta. Maksim abre y cierra la mano varias veces, pero ahora no parece más fuerte que antes. Dima está sentado en la cama y lo observa.

-¿Vas a decir algo? -pregunta Maksim.

-No.

-¿A mamá?

Dima mueve la cabeza.

-¿Por qué?

Su hermano se encoge de hombros.

-Porque mamá ya está rara.

Maksim deja de mirar la puerta.

-¿Rara cómo?

Dima entiende demasiado tarde que ha dicho algo que no debía.

-Normal.

-Acabas de decir que está rara.

-Pues ahora digo que está normal.

-Dima.

-Tengo que ir al colegio.

El niño toma la mochila y sale de la habitación. Maksim no intenta detenerlo. Ayer Dima tuvo miedo de él y no quiere repetir ese momento. Sin embargo, ahora sabe una cosa más: su hermano no solo guarda un secreto. También sabe que Laura está preocupada. En el desayuno nadie habla de la puerta. Maksim espera que Dima mire las marcas o diga algo por accidente, pero su hermano come en silencio. Laura pregunta por las clases y Alexéi comenta que el tiempo va a cambiar. Es una mañana tan normal que Maksim empieza a sentirse incómodo.

-¿Va a nevar? -pregunta Dima.

-Todavía no -responde Alexéi-. Pero hará más frío.

Por la ventana, Maksim observa. El cielo está gris y las ramas se mueven con el viento.

-¿Y la luna?

La pregunta sale antes de que pueda pensarla. Su padre deja la taza sobre la mesa.

-¿Qué pasa con la luna?

-¿Nada. ¿Cuándo hay luna llena?

Laura y Alexéi se miran. Solo dura un segundo. Maksim lo ve.

-¿Qué?

-Nada -dice Laura demasiado rápido.

Maksim se ríe sin humor.

-En esta casa todo es «nada».

Se levanta de la mesa, toma la mochila y sale. Su madre lo llama desde la cocina, pero él ya está cerrando la puerta. En el ascensor nota que tiene las manos tensas. No sabe qué le molesta más: los cambios de su cuerpo o la sensación de que todos saben algo menos él. Ania está delante del instituto con dos vasos de café. Le ofrece uno sin decir buenos días.

-¿Soborno? -pregunta Maksim.

-Prevención.

-¿De qué?

-De tu mal humor.

Maksim toma el vaso.

-No estoy de mal humor.

Ania bebe café.

-Claro.

Él le cuenta lo de la puerta mientras entran en el edificio. Ania no hace bromas esta vez. Cuando Maksim describe las marcas de sus dedos, ella se detiene en medio del pasillo.

-¿Rompiste la madera con la mano?

-No la rompí.

-Ah, perfecto. Solo la deformaste con los dedos. Mucho más normal.

-No lo hice a propósito.

-Eso es precisamente lo que me preocupa.

Maksim quiere responder, pero un grupo de estudiantes pasa junto a ellos y el ruido le obliga a cerrar los ojos. Los sonidos continúan siendo demasiado fuertes. Ania lo toma del brazo y lo lleva a un rincón más tranquilo.

-Respira.

-Estoy respirando.

-Pues hazlo mejor.

Maksim abre los ojos.

-Gran consejo.

-De nada.

La primera parte del día pasa sin nuevos problemas. Maksim consigue concentrarse mejor que ayer. Descubre que, si presta atención a una sola voz, los otros sonidos se vuelven un poco más lejanos. No desaparecen, pero ya no siente que todo el instituto está hablando dentro de su cabeza. Durante el almuerzo Ania abre una aplicación en el teléfono.

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