El Lobezno
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Язык: Русский
Год издания: 2026
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El Lobezno

Глава

EL LOBEZNO

Jules Honing

Español A1-A2

Una historia de otoño, familia y una luna que cambia todo.

Все изображения сгенерированы платными ИИ и принадлежат автору.

Capítulo 1. Algo en el bosque


Es octubre en Beriózovsk, una pequeña ciudad de Rusia. Hace frío, pero todavía no hay nieve. Los árboles son amarillos, rojos y naranjas, y las hojas cubren las calles. Por la mañana el cielo suele estar gris y por la tarde oscurece pronto. A Maksim Orlov le gusta esta época del año. Le gusta el olor de las hojas mojadas, el aire frío y el bosque que empieza detrás de las últimas casas de la ciudad.

Maksim tiene diecisiete años y estudia en el instituto. Es alto, tiene el pelo oscuro y los ojos grises. Normalmente lleva vaqueros, una sudadera y una mochila negra que ya está un poco vieja. Vive con sus padres y con su hermano pequeño, Dima, en un edificio cerca del bosque. Su vida no es muy interesante, pero a Maksim no le molesta. Va a clase, juega al ordenador, sale con sus amigos y, algunas tardes, camina por el bosque para volver a casa.

Ese lunes las clases terminan más tarde de lo normal. Cuando Maksim sale del instituto, mira el teléfono. Son casi las cinco. Tiene tres mensajes de su madre y uno de Ania, su mejor amiga. Ania: ¿Dónde estás? Maksim sonríe y escribe mientras camina.

Maksim: Saliendo del instituto. La respuesta llega inmediatamente. Ania: ¡Hace veinte minutos que has salido! Maksim: He hablado con Serguéi. Ania: Claro. Una conversación muy importante.

Maksim: Extremadamente importante. Ania: ¿Sobre fútbol? Maksim: Sobre pizza. Ania: Mucho peor. Maksim guarda el teléfono. Ania siempre responde rápido. Se conocen desde que tenían nueve años y viven a diez minutos el uno del otro. Maksim puede hablar con ella de casi todo. De profesores, películas, problemas con sus padres y planes para después del instituto. Hay una sola cosa de la que no habla con Ania: desde hace algunos meses, cuando ella sonríe, Maksim necesita unos segundos para recordar qué quería decir.

No piensa mucho en eso. Es más fácil así. Tiene dos caminos para volver a casa. El primero pasa por el centro de Beriózovsk. Hay tiendas, coches, una cafetería y mucha gente. El segundo es más corto y pasa junto al bosque. Su madre prefiere que use el primero cuando oscurece, pero Maksim mira el cielo y decide que todavía hay suficiente luz.

Además, tiene hambre. Si toma el camino del bosque, estará en casa quince minutos antes. Al principio no ocurre nada extraño. Maksim camina con las manos en los bolsillos y escucha música. A su derecha hay casas pequeñas con jardines. A su izquierda empiezan los árboles. El bosque de Beriózovsk es grande y viejo. Maksim ha estado allí cientos de veces con su padre, con amigos y también solo. Conoce varios caminos y sabe dónde hay un pequeño lago.

En verano el bosque está lleno de familias y ciclistas. En octubre es diferente. Hay menos gente y mucho más silencio. Las ramas oscuras se mueven con el viento y las hojas hacen ruido bajo los zapatos. Entre los árboles ya es casi de noche. Maksim cambia de canción. Entonces escucha algo. Se quita un auricular. Durante unos segundos solo oye el viento. Después vuelve el ruido. Crac. Una rama.

Maksim mira hacia el bosque. No ve a nadie. Probablemente es un perro, piensa. Continúa caminando, pero ya no se pone el auricular. Después de unos veinte metros escucha otro ruido. Esta vez está más cerca. Crac. Maksim se detiene.

-¿Hola?

Nadie responde. Se siente un poco ridículo. ¿Quién responde a una persona que dice hola a un bosque? Maksim da dos pasos más. Entre los árboles hay poca luz, pero puede ver los troncos blancos de los abedules y el suelo cubierto de hojas. No hay ninguna persona. Entonces algo se mueve. Muy rápido. Maksim da un paso atrás.

-Vale...

Mira otra vez. A unos treinta metros del camino hay una forma oscura entre dos árboles. Al principio piensa que es un perro. Es grande, gris y tiene cuatro patas. Pero no parece un perro de la ciudad. Está completamente quieto y mira hacia él.

Maksim siente que la boca se le queda seca. El animal da un paso hacia delante. Ahora puede verlo mejor. Es un lobo. Maksim ha visto lobos en fotografías y documentales, pero nunca en el bosque. Sabe que hay lobos en algunas zonas de Rusia, aunque nunca ha oído hablar de uno tan cerca de Beriózovsk. Durante un momento no sabe qué hacer. Quiere sacar el teléfono, pero sus manos no se mueven.

El lobo tampoco se mueve. Se miran. Hay algo extraño en sus ojos. Maksim no sabe explicar qué. No parecen los ojos de un animal asustado. El lobo lo observa con calma, como si lo conociera o estuviera esperando algo.

-Vete -dice Maksim en voz baja.

El lobo inclina un poco la cabeza. Maksim traga saliva.

-En serio. Vete.

El animal da otro paso. Maksim retrocede y pisa una rama. El ruido rompe el silencio. En ese mismo instante, el lobo corre. Maksim no espera a descubrir hacia dónde. También corre.

Corre por el camino sin mirar atrás. La mochila golpea su espalda y el aire frío le duele en la garganta. Escucha hojas detrás de él, pero no sabe si es el animal o solo el viento. Cuando llega a las primeras casas, continúa corriendo. Solo se detiene delante de un pequeño supermercado donde hay luz y dos personas hablando junto a la entrada. Maksim se apoya en la pared y respira rápidamente. Una mujer sale del supermercado con una bolsa.

-¿Estás bien?

Maksim tarda un segundo en responder.

-Sí. He corrido mucho.

La mujer lo mira, pero no pregunta nada más. Maksim saca el teléfono. Tiene un mensaje nuevo. Ania: ¿Has desaparecido? Maksim mira hacia la calle por la que acaba de llegar. Desde allí ya no puede ver el bosque. Escribe una respuesta.

Maksim: No. Ya estoy cerca de casa. No le cuenta nada del lobo. Todavía no. Cuando llega a su edificio, su madre está en la cocina preparando la cena. Dima está sentado a la mesa haciendo los deberes.

-Llegas tarde -dice su madre.

-He hablado con Serguéi.

-¿Durante una hora?

-Habla mucho.

Dima levanta la cabeza.

-Mamá dice que tú hablas más.

-Nadie te ha preguntado.

Dima sonríe. Todo parece normal. La cocina está caliente. Huele a patatas y pollo. La televisión está encendida en el salón y su padre todavía no ha vuelto del trabajo. Maksim deja la mochila junto a la puerta y, por primera vez desde el bosque, empieza a relajarse.

-Lávate las manos -dice su madre.

Maksim va al baño. Abre el grifo y se mira en el espejo. Tiene el pelo desordenado y las mejillas rojas por correr. Entonces ve algo en su mano derecha. Hay tres líneas rojas cerca de la muñeca. Maksim frunce el ceño. No estaban allí esta mañana. Toca una de las líneas. Le duele un poco.

Es una pequeña herida. Tres arañazos. Maksim intenta recordar cuándo se hizo daño. Quizá con una rama cuando corría. Es posible. No miraba por dónde iba. Pero no recuerda haber tocado ningún árbol. Se lava las manos y vuelve a mirar las marcas.

-¡Maksim! -grita Dima desde la cocina-. ¡La cena!

-¡Voy!

Maksim seca la mano y baja la manga de la sudadera. Durante la cena, su padre llega a casa y habla del trabajo. Dima cuenta una historia muy larga sobre un chico de su clase. Su madre pregunta a Maksim por un examen de matemáticas. Maksim responde, come y mira de vez en cuando su muñeca debajo de la mesa. Después de cenar recibe otro mensaje de Ania.

Ania: Mañana vienes conmigo a comprar el regalo para Katia. Maksim: ¿Es una pregunta? Ania: No. Maksim: Entonces iré. Ania: Buen chico. Maksim sonríe. Durante unos minutos se olvida del bosque. A las once está en su habitación. Dima ya duerme y sus padres ven una película en el salón. Maksim está sentado en la cama con el portátil, pero no presta atención a la pantalla.

Busca en internet: «lobos cerca de Beriózovsk». Aparecen noticias antiguas, fotografías del bosque y páginas sobre animales de la región. Nada habla de un lobo dentro de la ciudad. Maksim cambia la búsqueda. «Lobo Beriózovsk octubre». Esta vez aparece una noticia de hace siete años. Un hombre vio un animal grande cerca de la carretera. La policía pensó que era un perro. Maksim mira la fotografía de la noticia. Es oscura y no se distingue casi nada. Cierra la página.

-Era un perro -dice para sí mismo.

Desde la cama llega un sonido suave. Maksim mira hacia abajo. No hay nada. El ruido viene de la ventana. Se levanta y aparta la cortina. Su habitación está en el cuarto piso. Abajo están el patio, algunos coches y una pequeña zona con árboles. Una farola ilumina las hojas amarillas.

No ve ningún animal. Maksim está a punto de cerrar la cortina cuando escucha un sonido lejano. Un aullido. Se queda inmóvil. El sonido dura solo unos segundos y desaparece. Quizá es un perro. Tiene que ser un perro.

Maksim baja la mirada hacia su muñeca. Las tres marcas rojas todavía están allí. Apaga el portátil y se mete en la cama. Antes de cerrar los ojos, comprueba dos veces que la ventana está cerrada. Esa noche sueña con el bosque. En el sueño corre entre árboles oscuros. No tiene miedo y no sabe de qué está huyendo. El suelo está frío bajo sus pies y la luna aparece entre las ramas.

Entonces oye una respiración. No está detrás de él. Está muy cerca. Maksim abre los ojos. Su habitación está oscura. Durante unos segundos no sabe dónde está. Después reconoce el armario, el escritorio y la luz naranja de la calle detrás de la cortina. Mira el reloj. 03:17. Se lleva una mano a la cara y respira despacio. Solo ha sido un sueño. Entonces nota algo. La ventana está abierta.

Ejercicios de vocabulario

1. Completa las frases

1. Maksim vuelve a casa por un ______ cerca del bosque.

2. En octubre las ______ son amarillas, rojas y naranjas.

3. Maksim escucha un ______ entre los árboles.

4. Entre los árboles ve un ______ grande y gris.

5. Maksim empieza a ______ cuando el lobo se mueve.

6. En su muñeca hay una pequeña ______.

7. Por la noche Maksim escucha un sonido ______.

8. En el sueño Maksim corre por el ______.

2. Relaciona

1. el bosque 2. una herida 3. oscuro 4. correr 5. desaparecer 6. tener miedo

a. исчезать b. бояться c. лес d. тёмный e. бежать f. рана

3. Elige la opción correcta

1. Maksim tiene: a) 15 años b) 17 años c) 20 años

2. Maksim vive: a) cerca del mar b) en Moscú c) cerca de un bosque

3. El animal que ve es: a) un gato b) un lobo c) un caballo

4. Maksim encuentra: a) tres arañazos b) una carta c) una llave

5. A las 03:17 Maksim descubre que: a) su teléfono no funciona b) la ventana está abierta c) Ania está en su habitación

4. Verdadero o falso

1. Maksim siempre vuelve a casa por el centro de la ciudad.

2. Ania es la mejor amiga de Maksim.

3. Maksim hace una fotografía del lobo.

4. La madre de Maksim ve los arañazos.

5. Maksim busca información sobre lobos en internet.

6. Al final del capítulo la ventana está abierta.

5. Responde

1. ¿Cómo es Beriózovsk en octubre?

2. ¿Por qué Maksim toma el camino cerca del bosque?

3. ¿Qué hace el lobo cuando ve a Maksim?

4. ¿Por qué Maksim no cuenta a Ania lo que ha pasado?

5. ¿Qué encuentra Maksim en su muñeca?

6. ¿Qué ocurre a las 03:17?

Respuestas

Ejercicio 1: 1. camino 2. hojas 3. ruido 4. animal 5. correr 6. herida 7. extraño 8. bosque

Ejercicio 2: 1-c, 2-f, 3-d, 4-e, 5-a, 6-b

Ejercicio 3: 1-b, 2-c, 3-b, 4-a, 5-b

Ejercicio 4: 1. Falso 2. Verdadero 3. Falso 4. Falso 5. Verdadero 6. Verdadero

Ejercicio 5: 1. Hace frío, los árboles tienen colores de otoño y oscurece pronto. 2. Porque es más corto y quiere llegar antes a casa. 3. Lo observa, inclina la cabeza y después corre. 4. Porque todavía no sabe exactamente qué ha visto y no quiere hablar de ello. 5. Tres arañazos rojos. 6. Maksim se despierta y descubre que la ventana está abierta.

Capítulo 2. Una herida extraña


El martes por la mañana, Maksim se despierta antes de que suene el despertador. Durante unos segundos mira el techo y no recuerda por qué está despierto. Después ve la cortina moverse con el aire frío y recuerda la noche anterior. La ventana estaba abierta a las tres y diecisiete. Maksim está seguro de que la cerró antes de dormir, incluso la comprobó dos veces, pero ahora no sabe qué pensar. Se levanta y cierra la ventana. El suelo está frío bajo sus pies. Mira alrededor de la habitación: la mochila está junto al escritorio, la ropa está sobre una silla y el portátil continúa cerrado. Todo parece normal. Entonces recuerda los tres arañazos de su muñeca y levanta la manga del pijama.

Maksim espera ver las tres líneas rojas. No están allí. Acerca la mano a la ventana para verla mejor. La piel está casi limpia. Solo queda una línea muy fina y clara, como una herida de hace varios días. Maksim pasa un dedo por ella. No le duele.

-Qué raro...

La puerta se abre y Dima entra sin llamar. Tiene diez años, el pelo todavía desordenado y un calcetín en la mano.

-¿Has visto el otro?

-¿El otro qué?

Dima levanta el calcetín.

-Mi calcetín.

-¿No. ¿Por qué estaría en mi habitación?

-Porque mis cosas aparecen en lugares extraños.

Maksim mira la ventana cerrada.

-Sí. Ya veo.

Dima empieza a buscar debajo de la cama. Maksim baja rápidamente la manga.

-Fuera.

-Solo busco...

-Dima.

-Vale, vale.

Su hermano sale y Maksim vuelve a mirar la muñeca. Ayer la herida era nueva. Hoy casi ha desaparecido. Podría enseñársela a su madre, pero entonces tendría que explicar dónde cree que se hizo daño. Tendría que hablar del bosque, del lobo y quizá también de la ventana. No quiere empezar el día con esa conversación.

En la cocina, su madre prepara té mientras su padre mira las noticias en el teléfono. Dima finalmente encuentra el segundo calcetín dentro de su mochila y anuncia el descubrimiento como si fuera un gran misterio. Maksim desayuna rápido. Tiene mucha más hambre de lo normal y, después de dos bocadillos, todavía quiere comer.

-¿Quieres otro? -pregunta su madre.

Maksim mira el plato.

-Sí.

Laura levanta las cejas.

-¿Tres?

-Tengo hambre.

-Eso veo.

Dima empuja su propio bocadillo hacia él.

-Puedes comer el mío.

Maksim lo mira con sorpresa.

-¿Estás enfermo?

-No me gusta el queso.

-Ayer te gustaba.

-Hoy no.

Maksim se ríe y toma el bocadillo. Su madre niega con la cabeza, pero no dice nada. Diez minutos después él sale de casa para ir al instituto. El aire de octubre está húmedo y frío. Maksim mete las manos en los bolsillos y decide tomar el camino por las calles, lejos del bosque. No tiene miedo, se dice. Solo prefiere ver gente. En la parada del autobús hay unas quince personas. Una mujer habla por teléfono, dos niños comen algo de una bolsa y un hombre espera con un vaso de café. Maksim está mirando la pantalla de su móvil cuando nota un olor fuerte y agradable.

Café. Mira al hombre del vaso. Está a varios metros de distancia. El vaso tiene una tapa cerrada, pero Maksim puede oler el café perfectamente. También nota el perfume de la mujer, el humo de un coche y el pan caliente de una tienda al otro lado de la calle. Frunce el ceño. Normalmente no presta tanta atención a los olores. Esta mañana parecen estar en todas partes. Cuando llega el autobús, la situación empeora. Perfume, ropa mojada, champú, comida, plástico, gasolina. Maksim se sienta junto a una ventana y respira por la boca.

-Genial -murmura.

En el instituto, Ania lo espera junto a su taquilla. Lleva una chaqueta verde y tiene el pelo castaño recogido en una coleta. Cuando ve a Maksim, cruza los brazos.

-Ayer desapareciste.

-Te respondí.

-Después de media hora.

-Estaba caminando.

Ania lo mira unos segundos.

-¿Por el bosque?

Maksim tarda demasiado en responder.

-Cerca.

-Tu madre dice que no debes ir por allí cuando oscurece.

-¿Desde cuándo trabajas para mi madre?

-Desde que me paga muy bien.

Maksim sonríe. Ania también, pero después lo mira con más atención.

-¿Estás bien?

-Sí.

-Tienes cara de no dormir.

-He dormido.

-Eso no responde a mi pregunta.

-Sí responde.

Ania abre la boca para decir algo más, pero suena el timbre. Los dos van a clase. Maksim agradece el ruido del pasillo porque no quiere seguir hablando del día anterior. La primera clase es historia. El profesor habla sobre el siglo XIX y Maksim intenta copiar las fechas de la pizarra. Durante unos minutos todo parece normal. Entonces oye una voz muy baja detrás de él.

-No he estudiado nada -susurra Serguéi.

Maksim gira la cabeza. Serguéi está cuatro filas detrás, hablando con otro chico. No debería poder oírlo con tanta claridad.

-Yo tampoco -responde el otro chico.

Maksim oye cada palabra. Mira al profesor. Continúa hablando. Alguien mueve una silla en el aula de al lado. Una chica deja caer un bolígrafo cerca de la ventana. En el pasillo, dos profesores hablan sobre una reunión. Todos esos sonidos llegan al mismo tiempo. Maksim deja el bolígrafo sobre la mesa.

-¿Orlov? -dice el profesor.

Maksim levanta la cabeza.

-¿Sí?

-¿Quieres compartir algo con la clase?

-No.

Algunos alumnos se ríen.

-Entonces presta atención.

-Sí.

Maksim mira su cuaderno. Intenta concentrarse en una sola voz, la del profesor. Funciona durante unos minutos, pero ahora sabe que los otros sonidos están allí y es imposible olvidarlos. En el descanso, sale al pasillo con Ania. Ella habla de la fiesta de cumpleaños de Katia, pero Maksim se detiene de repente.

-¿Qué? -pregunta Ania.

Maksim levanta una mano.

-Espera.

-¿Qué pasa?

Hay un olor a sopa, pan y algo dulce.

-Hoy hay sopa de pollo.

Ania parpadea.

-¿Qué?

-En la cafetería.

-Estamos en el segundo piso.

Maksim mira hacia las escaleras.

-Y hay... bollos con canela.

Ania se ríe.

-Ahora sí estoy preocupada. Nunca sabes qué hay en la cafetería.

Bajan las escaleras. Cuando llegan, Maksim ve el menú escrito en una pequeña pizarra. Sopa de pollo. Bollos con canela. Ania deja de sonreír.

-¿Cómo lo sabías?

Maksim mira la pizarra y después a ella.

-Lo he olido.

-¿Desde arriba?

-Supongo.

-Maksim.

-¿Qué?

-Eso es raro.

Él intenta reírse.

-Tengo una nariz excelente.

-Desde hoy, por lo visto.

Maksim no responde. Compra dos bollos y una botella de agua. Tiene hambre otra vez, aunque ha desayunado mucho. Ania observa cómo termina el primer bollo antes de sentarse.

-Definitivamente te pasa algo.

-Tengo hambre.

-También tenías hambre ayer. Siempre tienes hambre. Pero esto es diferente.

-¿Ahora controlas cuánto como?

-No. Estoy diciendo que estás raro.

Maksim abre la botella.

-Gracias.

Ania apoya los brazos sobre la mesa.

-No era un cumplido.

Durante unos segundos ninguno habla. Maksim piensa en contarle lo del lobo. Puede decirlo de una forma sencilla: ayer vi un animal en el bosque y me asusté. Eso no suena absurdo. Lo absurdo empieza después: los arañazos que desaparecen, la ventana abierta y ahora los sonidos y los olores.

-Ayer pasó algo.

Ania levanta la cabeza.

-¿Otra vez el bosque?

-Sí.

-Maksim, ¿qué hiciste?

-Nada. Solo vi un animal.

-¿Un perro?

-No. Creo que era un lobo.

Ania deja de sonreír.


-¿Un lobo de verdad?

-Era demasiado grande para ser un perro.

Ania mira la muñeca de Maksim y da medio paso atrás sin querer. Él lo nota.

-¿Te doy miedo?

Ania tarda un segundo en responder.

-Un poco, sí. Pero prefiero saber qué está pasando.

-¿Te atacó?

-No. Solo me miró.

-¿Y los arañazos?

-No lo sé. Quizá me hice daño con una rama cuando corrí.

Ania sigue mirándolo.

-¿Quizá?

-No recuerdo tocar nada.

Suena el timbre. Los estudiantes empiezan a levantarse y la cafetería se vacía rápidamente. Ania recoge su mochila.

-Después de clase vamos a comprar el regalo para Katia.

-Lo sé.

-Y vas a contarme todo.

-Ya te he contado todo.

-No te creo.

Maksim quiere protestar, pero Ania ya camina hacia la puerta. Por la tarde van a una pequeña tienda del centro. Katia quiere unos auriculares nuevos y Ania ha decidido comprarle una funda divertida para guardarlos. Maksim la sigue entre los estantes mientras ella compara cinco modelos casi iguales.

-Este -dice él.

-Es feo.

-Entonces este.

-También.

-¿Por qué me has traído?

-Para que aprendas.

Maksim sonríe. Durante unos minutos vuelve a sentirse normal. No piensa en el bosque ni en su muñeca. Ania habla demasiado sobre colores, Katia y una fiesta del viernes. Maksim la escucha y se pregunta si debería contarle lo de la ventana. No lo hace.

Todavía quiere guardar una parte del secreto para sí mismo. Cuando salen de la tienda ya está oscuro. Las luces de los escaparates se reflejan en la calle mojada. Ania se pone los guantes y mira a Maksim.

-¿Vas por el bosque?

-Ni loco.

-Bien.

-Puedo cuidarme solo.

-Ayer corriste de un perro.

-Era un lobo.

Ania sonríe.

-Hace diez minutos no estabas seguro.

Maksim la mira.

-Eres insoportable.

-Y tú guardas secretos muy mal.

Caminan juntos hasta la esquina donde sus caminos se separan. Ania vive tres calles más lejos. Antes de irse, le toca el brazo.

-Si vuelve a pasar algo raro, me escribes.

-Sí, mamá.

Ania le da un pequeño golpe en el hombro.

-Idiota.

Se aleja. Maksim la observa unos segundos y después continúa hacia casa. A mitad de camino oye pasos detrás de él. No se gira inmediatamente. Hay mucha gente en la calle. Los pasos pueden ser de cualquiera. Pero escucha algo más. Una respiración. Lenta. Profunda. Maksim se detiene. Los pasos también.

Ahora sí se gira. La calle está casi vacía. Hay una pareja junto a una parada de autobús y un hombre entra en una farmacia. No hay ningún animal. Maksim espera. Nada. Continúa caminando. Los pasos vuelven. Esta vez Maksim gira muy rápido. No hay nadie detrás de él.

-Perfecto -murmura-. Ahora también oigo fantasmas.

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