
Полная версия
Me dormí en mi piso y desperté en Crepúsculo
—Debe de ser un cambio enorme.
—Lo es. Echo de menos el sol.
—Yo ahora mismo echo de menos mi cama.
Bella rio. Entraron en la cafetería.
El interior era pequeño y acogedor. Había lámparas de luz amarilla, mesas de madera y decoraciones de otoño en las ventanas. Una guirnalda de hojas artificiales rodeaba la pizarra del menú y sobre el mostrador había un recipiente lleno de pequeñas calabazas. Lily sintió por primera vez desde que se había despertado que podía relajarse un poco. Bella pidió dos chocolates calientes. Se sentaron junto a la ventana. Durante unos minutos hablaron de cosas sencillas. Del clima. De Forks. De lo difícil que era acostumbrarse a un lugar nuevo. Lily tuvo cuidado. No podía saber demasiado. Cuando Bella mencionaba algo, Lily esperaba antes de responder. Fingía sorpresa cuando era necesario y hacía preguntas cuyas respuestas ya conocía. Era agotador.
—¿Vas al instituto?, preguntó Lily.
Bella asintió.
—Forks High School.
Lily tomó un poco de chocolate.
—¿Te gusta?
Bella hizo una expresión que respondió antes que sus palabras.
—Estoy sobreviviendo.
—Eso suena prometedor.
—La gente es amable. A veces demasiado amable.
Lily sonrió. Podía imaginarlo.
—¿Has hecho amigos?
—Algunos.
Bella empezó a hablar de Jessica, Angela, Mike y Eric. Lily escuchaba, pero esperaba otro nombre. No llegó. Finalmente no pudo evitarlo.
—¿Y hay alguien... interesante?
Bella levantó una ceja.
—¿Interesante?
—No sé. Alguien misterioso. Este pueblo parece tener ambiente para gente misteriosa.
Bella miró por la ventana. Y algo cambió en su expresión. Fue pequeño, pero Lily lo vio.
—Hay una familia un poco diferente, dijo.
Lily tragó saliva.
—¿Diferente cómo?
—Los Cullen.
Lily sostuvo la taza con las dos manos.
—He oído ese apellido.
—¿Dónde?
Error. Lily reaccionó rápidamente.
—En la gasolinera. Me dijeron que el doctor Cullen trabaja en el hospital.
Bella asintió.
—Sí.
Sus hijos van a mi instituto.
—¿Y son misteriosos?
Bella tardó un poco en responder.
—Son... diferentes.
Lily casi sonrió. Aquello era una descripción bastante prudente para un grupo de vampiros.
—¿Te llevas bien con ellos?
Bella miró el chocolate.
—Con algunos.
Lily no necesitó preguntar con cuál. Había algo en la forma en que Bella evitaba mirarla. Algo suave y confuso. Una emoción que Lily reconoció inmediatamente porque sabía exactamente hacia dónde iba aquella historia. Edward ya importaba. Quizá Bella todavía no entendía cuánto. La parte romántica de aquella historia ya había comenzado. Y Lily acababa de entrar en ella.
—Si alguien es muy misterioso, normalmente quiero saber por qué, comentó Lily.
Bella levantó la mirada.
—Yo también.
Las dos sonrieron.
Durante un instante, Lily tuvo la sensación extraña de que aquella conversación podía haber ocurrido en cualquier cafetería, en cualquier ciudad, entre dos chicas que acababan de conocerse. Pero detrás de Bella, al otro lado de la ventana, el bosque oscuro empezaba a desaparecer entre la niebla. Y Lily sabía que algo imposible vivía allí. Cuando regresaron a la comisaría, Charlie todavía no había vuelto. Bella miró el reloj.
—Tengo que irme pronto.
Lily intentó ocultar su decepción. En menos de una hora Bella había pasado de ser un personaje conocido a ser una persona real que había compartido su paraguas y le había comprado chocolate caliente.
—Gracias por ayudarme.
—No es nada.
—Para mí sí.
Bella sonrió.
—Si mi padre no puede encontrar una solución hoy, podemos pensar en algo.
Lily la miró sorprendida.
—Oye, ¿por qué me ayudas?
Bella se encogió de hombros.
—Porque estás sola.
La respuesta fue sencilla. Lily sintió algo cálido en el pecho. Quizá era así como empezaban algunas amistades. No con grandes promesas, sino con un paraguas compartido en una tarde de octubre.
—Si algún día necesitas ayuda, puedes pedírmela, dijo Lily.
Bella sonrió.
—Lo recordaré.
La puerta se abrió detrás de ellas. Lily se giró demasiado rápido. Por un segundo esperaba ver a Charlie. Pero era un chico joven que venía a entregar unos documentos. Lily respiró. Estaba demasiado nerviosa. Bella se puso la chaqueta.
—Nos veremos.
—¿Seguro?
—Forks es pequeño.
Lily recordó las palabras de Margaret y sonrió.
—Eso ya me lo han dicho.
Bella abrió la puerta. El viento hizo entrar unas cuantas hojas mojadas. Antes de salir, se volvió.
—Lily.
—¿Sí?
—No vayas sola al bosque otra vez.
El comentario parecía completamente normal. Sin embargo, Lily se estremeció.
—No pensaba hacerlo.
Bella asintió y salió. Lily se acercó a la ventana. La vio cruzar la calle hacia una camioneta roja. La misma clase de camioneta que había visto antes. Esta vez Lily ya no podía llamarlo coincidencia. Bella abrió la puerta del vehículo y entró. Antes de arrancar, miró hacia la comisaría y saludó con una mano. Lily respondió. La camioneta se alejó lentamente bajo la lluvia. Durante unos segundos, Lily sonrió. Había conocido a Bella Swan. Y le caía bien. Aquello complicaba todo.
Porque ya no quería pensar en Bella como una persona cuya historia conocía. Ahora era la chica que había compartido su paraguas, que le había comprado chocolate caliente y que había decidido ayudarla sin pedir nada a cambio. Si Lily sabía que algo peligroso iba a ocurrir, ¿podría quedarse callada? Si intentaba proteger a Bella, ¿cambiaría la historia? Y si cambiaba la historia, ¿qué ocurriría con todos los demás? Lily apoyó una mano contra el cristal frío. Entonces vio un movimiento al otro lado de la calle. Entre dos edificios había una figura. Alta. Delgada. Inmóvil bajo la lluvia. Lily sintió que el corazón se aceleraba. La figura parecía estar mirando directamente hacia la comisaría. Hacia ella. Un coche pasó por delante y bloqueó su visión durante apenas dos segundos. Cuando desapareció, la figura ya no estaba. Lily se apartó de la ventana. No sabía quién había sido. Quizá no había sido nadie. Quizá su imaginación estaba empezando a convertir cada sombra en un vampiro. Pero mientras la tarde de octubre se volvía más oscura y las primeras luces se encendían en las calles de Forks, Lily tuvo una certeza. Bella Swan existía. Los Cullen existían. Y alguien, en algún lugar de aquel pueblo, ya sabía que Lily también estaba allí.
Ejercicios de vocabulario
Ejercicio 1. Completa las frases
Lily fue a la __________ para pedir ayuda.
Cuando Bella entró, Lily la pudo __________ inmediatamente.
Bella decidió __________ y dijo su nombre.
Lily tuvo que __________ que no conocía ya a Bella.
Bella quiso __________ a Lily porque estaba sola y mojada.
Lily empezó a __________ que cualquier palabra podía cambiar la historia.
Para Lily era importante __________ el secreto de lo que sabía.
Bella decidió __________ a Lily hasta una cafetería.
Lily todavía tenía __________ sobre el momento exacto de la historia.
El __________ de Bella cambió cuando Lily preguntó por los Cullen.
Ejercicio 2. Elige la opción correcta
¿Dónde conoce Lily a Bella?
a) En el instituto.
b) En la comisaría.
c) En el bosque.
¿Por qué Bella va a la comisaría?
a) Para ver a su padre.
b) Para denunciar un robo.
c) Para buscar a Edward.
¿Qué le compra Bella a Lily?
a) Un café.
b) Un chocolate caliente.
c) Una chaqueta.
¿Qué información Lily casi revela por accidente?
a) Que Bella vivía en Arizona.
b) Que Charlie es policía.
c) Que conoce a Margaret.
¿Qué familia menciona Bella?
a) Los Cullen.
b) Los Black.
c) Los Newton.
¿Qué ve Lily al final?
a) Un lobo.
b) Una figura que parece observarla.
c) A Charlie.
Gramática en práctica , Primer condicional
Ejercicio 3. Completa con la forma correcta
Si Lily __________ (conocer) mejor a Bella, quizá __________ (poder) confiar en ella.
Si Bella le __________ (hacer) demasiadas preguntas, Lily __________ (tener) que inventar respuestas.
Si Lily __________ (decir) que conoce el futuro, Bella no la __________ (creer).
Si __________ (ver) a Edward, Lily __________ (intentar) comportarse con normalidad.
Si Bella __________ (descubrir) la verdad sobre Lily, le __________ (hacer) muchas preguntas.
Si Lily __________ (cambiar) un acontecimiento, el futuro también __________ (cambiar).
Si los Cullen __________ (sospechar) de Lily, la __________ (observar) con atención.
Si Bella __________ (necesitar) ayuda, Lily la __________ (ayudar).
Si Lily __________ (volver) a ver la figura misteriosa, __________ (intentar) descubrir quién es.
Si Charlie __________ (regresar) pronto, Lily le __________ (explicar) su situación.
Ejercicio 4. Primer condicional , termina las ideas
Si Lily ve a un Cullen, ...
Si Bella descubre que Lily ya conocía su nombre, ...
Si Lily puede confiar en Bella, ...
Si alguien la sigue por Forks, ...
Si Lily cambia la historia original, ...
Ejercicio extra. Role-play
Alumno A es Lily y quiere tomar una decisión. Alumno B es Bella y hace preguntas.
Usad al menos dos estructuras con si y una expresión coloquial del capítulo.
Comprensión
¿Por qué Lily tiene que pensar con cuidado antes de hablar con Bella?
¿Cómo se describe Forks mientras Lily camina hacia la comisaría?
¿Qué versión de su historia cuenta Lily en la comisaría?
¿Cómo reconoce Lily a Bella?
¿Qué impresión le produce Bella durante su primera conversación?
¿Por qué Lily casi comete un error cuando Bella habla de Arizona?
¿Qué hace Bella para ayudar a Lily?
¿Qué nota Lily cuando Bella habla de los Cullen?
¿Por qué la amistad con Bella puede complicar la situación de Lily?
¿Qué significado tiene para Lily la camioneta roja?
¿Qué ocurre al final de la capítulo?
¿Crees que Lily debería contarle pronto la verdad a Bella? ¿Por qué?
Respuestas
Ejercicio 11. comisaría2. reconocer3. presentarse4. fingir5. ayudar6. sospechar7. guardar8. acompañar9. dudas10. comportamiento
Ejercicio 21. b2. a3. b4. a5. a6. b
Ejercicio 31. conoce , podrá2. hace , tendrá3. dice , creerá4. ve , intentará5. descubre , hará6. cambia , cambiará7. sospechan , observarán8. necesita , ayudará9. vuelve , intentará10. regresa , explicará
Ejercicio 4Respuestas abiertas. Ejemplos:1. Si Lily ve a un Cullen, intentará no demostrar que sabe quién es.2. Si Bella descubre que Lily ya conocía su nombre, sospechará de ella.3. Si Lily puede confiar en Bella, le contará una parte de la verdad.4. Si alguien la sigue por Forks, buscará ayuda.5. Si Lily cambia la historia original, no sabrá qué ocurrirá después.
Expresión coloquial del capítulo: estar hecho/a un lío = быть совершенно запутавшимся.
Capítulo 4. No mires a los Cullen

No mires a los Cullen
Lily pasó su primera noche en Forks en una pequeña habitación para huéspedes de la casa de Charlie Swan.
La solución había sido temporal. Cuando Charlie regresó a la comisaría y escuchó su extraña historia, intentó localizar a alguien que pudiera ayudarla. Sin documentos, sin equipaje y sin una explicación clara de cómo había llegado al bosque, Lily era un problema bastante difícil incluso para un jefe de policía. Como no había conseguido contactar con nadie y los hoteles de la zona no parecían una buena solución para una joven sin dinero, Charlie aceptó que pasara una noche en su casa. Bella había sido quien lo había propuesto. —No quiero meter la pata otra vez, pensó Lily antes de volver a mirar a los Cullen. Lily todavía no sabía si aquello era una suerte increíble o una idea terrible.
La casa de los Swan era tranquila. Durante la noche, la lluvia golpeó el tejado y las ventanas con un sonido suave y constante. Lily estuvo mucho tiempo despierta, mirando el techo de la habitación y pensando que Bella dormía a pocos metros de ella. Bella Swan. Una persona que hasta aquella mañana solo había existido para Lily dentro de una historia. Ahora había una taza que Bella había dejado en la cocina, una chaqueta colgada junto a la puerta y unos pasos que se escuchaban de vez en cuando en el piso de arriba. Era imposible olvidar dónde estaba. Mucho más difícil era decidir qué debía hacer con aquella información.
Cuando finalmente se quedó dormida, soñó con un bosque cubierto de niebla. Entre los árboles había una figura que no podía reconocer. No se movía, pero Lily sabía que la estaba observando. Cuando intentaba acercarse, la figura desaparecía y aparecía más lejos, siempre entre los árboles. Al despertar, durante unos segundos no supo qué parte había sido el sueño. La mañana era gris, fría y húmeda.
Desde la ventana de la cocina, Lily veía un pequeño jardín cubierto de hojas marrones y doradas. Algunas ramas estaban casi desnudas, y las gotas de lluvia brillaban sobre ellas como pequeñas piezas de cristal. En una casa cercana salía humo de una chimenea, y el olor a café llenaba la cocina de Charlie. Bella estaba sentada frente a Lily con una tostada en la mano.
—¿Has dormido bien?, preguntó.
Lily pensó en la figura del bosque.
—Más o menos.
Charlie estaba junto a la cafetera, ya vestido para trabajar.
—Hoy intentaré hacer algunas llamadas más. Tiene que haber alguien que pueda confirmar quién eres., dijo.
Lily bajó la mirada hacia su taza. Aquello podía convertirse en un problema. Si Charlie intentaba comprobar demasiadas cosas, quizá descubriría que Lily no existía en ningún registro de aquel mundo.
—Gracias.
—Mientras tanto. no quiero que estés sola todo el día., continuó Charlie.
Bella levantó la vista. Lily también. Charlie señaló a su hija con la taza.
—Puedes ir con Bella.
Bella casi se atragantó.
Jessica empezó a hacer preguntas casi sin respirar: de dónde venía Lily, cuánto tiempo se quedaría y si ya conocía a alguien en Forks. Angela, más tranquila, vio que Lily había mojado la manga con el café y le acercó una servilleta sin interrogarla. En menos de un minuto, Lily entendió bastante bien la diferencia entre las dos.
—¿Al instituto?
—Solo unas horas. No como estudiante. Puedes esperar allí mientras hablo con algunas personas.
Lily sintió que el estómago se le cerraba. El instituto. Forks High School. Los Cullen. No estaba preparada. Absolutamente no estaba preparada.
—No quiero molestar, dijo rápidamente.
—No molestas, respondió Charlie.
Bella miró a Lily.
—Será mejor que quedarte aquí sola.
Lily sabía que tenía razón. También sabía que si iba al instituto, probablemente vería a Edward Cullen. Y Alice. Y Jasper. Y Rosalie. Y Emmett. Todos juntos. Personas que no eran personas. Lily tomó un poco de café.
—Vale.
Su voz sonó sorprendentemente normal. Dentro de su cabeza, en cambio, todo era mucho menos tranquilo. La camioneta de Bella olía ligeramente a humedad y a café.
Lily se sentó en el asiento del acompañante mientras Bella conducía por las calles mojadas de Forks. El limpiaparabrisas se movía de un lado a otro y apartaba las gotas durante apenas unos segundos antes de que el cristal volviera a cubrirse de agua. A ambos lados de la carretera, el bosque parecía no terminar nunca.
—Mi padre está preocupado por ti, dijo Bella.
—Lo sé.
—No suele llevar desconocidos a casa.
—Eso también lo imaginaba.
Bella sonrió.
—Creo que le das un poco de pena.
—Fantástico.
—No lo digo de una forma mala.
—Estoy en zapatillas de casa, sin dinero y aparecí en un bosque. Entiendo perfectamente la situación.
Bella se rio. Lily miró por la ventana.
La lluvia hacía que todo pareciera más cercano y más lejano al mismo tiempo. Las casas aparecían entre los árboles y desaparecían unos segundos después. Había algo romántico en aquel paisaje, pero también algo oscuro. Era fácil imaginar secretos escondidos detrás de cada ventana.
—Bella, dijo Lily después de unos minutos.
—¿Sí?
—Ayer dijiste que los Cullen son diferentes.
Bella no respondió inmediatamente.
—Sí.
—¿Por qué?
Bella movió las manos sobre el volante.
—No lo sé. Simplemente lo son.
Lily observó su perfil.
—Eso no parece una respuesta.
—Porque no tengo una respuesta.
Lily sonrió.
—Todavía.
Bella la miró rápidamente.
—¿Qué quieres decir?
Error. Otra vez.
—Nada. Solo que pareces curiosa.
Bella volvió a mirar la carretera.
—Quizá demasiado.
Lily decidió cambiar de tema. Si seguía haciendo preguntas sobre los Cullen, Bella empezaría a sospechar antes de que llegaran al instituto. Forks High School apareció detrás de una fila de árboles. Lily lo reconoció antes de que Bella dijera nada.
No era exactamente igual a las imágenes que recordaba. Era más pequeño, más real y menos dramático. Había coches aparcados, estudiantes caminando bajo paraguas y hojas mojadas acumuladas junto a los edificios. Sin embargo, la sensación fue inmediata. Había llegado. Bella aparcó la camioneta.
—Puedes esperar en la oficina o venir conmigo un rato.
Lily miró hacia los edificios.
—Voy contigo.
Quizá era una mala decisión. Pero había llegado demasiado lejos para esconderse ahora. Salieron del coche. El aire frío olía a tierra mojada y a pinos. Varios estudiantes miraron a Lily con curiosidad. En un pueblo pequeño, una cara nueva llamaba la atención inmediatamente. Bella pareció notarlo.
—Te mirarán todo el día.
—Qué agradable.
—Te acostumbras.
—Eso no ha sonado muy convincente.
Bella sonrió. Mientras caminaban, varias personas saludaron a Bella. Una chica de pelo oscuro se acercó rápidamente.
—Bella.
Después miró a Lily. La curiosidad apareció en su cara.
—Hola.
—Jessica, ella es Lily. Está... de visita., dijo Bella.
Lily tuvo que admirar la elección de palabras.
—Encantada.
—Igualmente. ¿De dónde eres?
Lily miró a Bella. Bella la miró a ella.
—Es complicado
—respondieron casi al mismo tiempo.
Jessica frunció el ceño. Lily empezó a reír y Bella también. Por primera vez desde que había llegado a Forks, Lily sintió algo parecido a una vida normal. Duró exactamente tres minutos. Porque entonces entraron en el comedor. El comedor estaba lleno de voces, movimiento y olor a comida caliente. Lily caminó junto a Bella mientras intentaba no mirar demasiado alrededor. Sabía lo que iba a encontrar. O creía saberlo. Jessica y otra chica, Angela, hablaban sobre una clase. Mike estaba cerca y saludó a Bella con demasiado entusiasmo. Lily escuchaba solo la mitad de la conversación. Sus ojos buscaban una mesa concreta. No sabía dónde estaba. Todavía no. Quizá los Cullen no estaban allí. Quizá aquel día no habían ido al instituto. Quizá Bella tocó su brazo.
—¿Estás bien?
—Sí.
—Pareces nerviosa.
—Hay mucha gente.
Bella miró alrededor.
—No tanta.
Lily tomó una bandeja aunque no tenía hambre. Entonces ocurrió. Primero vio a Rosalie. Su cabello rubio parecía casi dorado bajo las luces del comedor. Estaba sentada de una manera elegante, demasiado elegante para una cafetería escolar. A su lado estaba Emmett. Después Jasper. Después Alice. Y finalmente Edward. Lily dejó de caminar. Solo durante un segundo. Pero fue suficiente. Bella lo notó.
—¿Qué pasa?
—Nada.
Lily apartó la mirada inmediatamente. Demasiado tarde. Los había reconocido. No como actores. No como personajes. Como ellos.
Eran hermosos, sí, pero no de una manera normal. Había algo demasiado perfecto en sus caras, en la forma en que estaban sentados, incluso en la manera en que permanecían quietos. Su piel era pálida bajo la luz blanca del comedor. Y ninguno parecía realmente interesado en la comida. Lily sintió frío. No el frío del otoño. Otro tipo de frío. El conocimiento. Aquellas personas podían matar a alguien en segundos. Y una de ellas podía escuchar pensamientos. Edward. Lily apretó los labios y se quedó quieta. No pienses en nada. Inmediatamente comprendió lo absurdo de aquella orden. ¿Cómo se suponía que una persona no debía pensar? No pienses en vampiros. Vampiros. Perfecto. No pienses en Edward. Edward Cullen. Excelente. No pienses que sabes que puede leer la mente. Puede leer la mente. Lily cerró los ojos durante un segundo. Estaba perdida.
—Lily. En serio, ¿qué pasa?, dijo Bella.
—Necesito sentarme.
Se dirigieron hacia una mesa. Lily eligió una silla que le permitía estar de espaldas a los Cullen. Era mejor así. Mucho mejor.
—¿Quiénes son?, preguntó, intentando que la voz sonara casual.
Bella la miró con una expresión extraña.
—¿Quiénes?
Lily señaló discretamente hacia atrás.
—Los de aquella mesa.
—Los Cullen.
—Ah.
Bella frunció el ceño.
—Ya habíamos hablado de ellos.
—Sí, pero no sabía cuáles eran.
Técnicamente cierto. Bella empezó a decir sus nombres. Lily fingió escuchar por primera vez. Rosalie Hale. Emmett Cullen. Alice Cullen. Jasper Hale. Edward Cullen. Cuando Bella pronunció el último nombre, su voz cambió ligeramente. Lily lo notó. Por supuesto que lo notó.
—Edward, repitió Lily.
—Sí.
—¿Es el misterioso?
Bella la miró.
—Todos son misteriosos.
—Pero él más.
Bella tomó su vaso.
—Come.
—Eso no ha sido un no.
Bella intentó ocultar una sonrisa. Lily sintió que una parte de la tensión desaparecía. Aquello era casi divertido. Bella podía estar enamorándose de un vampiro peligroso, pero seguía siendo una chica intentando fingir que un chico no le interesaba. Había algo extrañamente tierno en ello.
—No mires tanto, susurró Bella.
—No estoy mirando.
—Acabas de girarte dos veces.
—Investigación científica.
Bella puso los ojos en blanco. Lily sonrió. Entonces tuvo una sensación. Una sensación muy clara. Alguien la estaba observando. Su sonrisa desapareció. No quería girarse. No debía hacerlo. Pero lo hizo. Lentamente. Primero vio a Edward. Estaba mirando en su dirección. Lily sintió que el estómago se le cerraba. Sus ojos se encontraron. Durante un segundo, Edward no mostró ninguna emoción. Después frunció ligeramente el ceño. Como si algo no tuviera sentido. Lily apartó la mirada.
—Genial, susurró.
—¿Qué?
—Nada.
Pero algo había ocurrido. Edward había intentado escucharla. Lily estaba segura. No sabía qué había oído. Sus pensamientos probablemente eran un desastre de miedo, preguntas y conocimiento que no debería tener. Intentó respirar lentamente. Si Edward descubre que sé la verdad, pensó, tendré problemas. Y, por supuesto, pensar aquello era probablemente la peor cosa que podía hacer. Lily quiso levantarse y salir del comedor. Entonces Bella volvió a tocarle el brazo.







