Me dormí en mi piso y desperté en Crepúsculo
Me dormí en mi piso y desperté en Crepúsculo

Полная версия

Me dormí en mi piso y desperté en Crepúsculo

Язык: Русский
Год издания: 2026
Добавлена:
Настройки чтения
Размер шрифта
Высота строк
Поля
На страницу:
2 из 5

Buscó algunos nombres de calles. Después abrió el mapa. Amplió la zona y empezó a leer nombres de lugares. Algunos le resultaban vagamente familiares y otros no significaban nada para ella. Entonces vio un nombre que le hizo detener el dedo sobre la pantalla. La Push. Lily apoyó el teléfono sobre la mesa.

—Vale. Sigue siendo un lugar real., susurró.

Intentaba convencerse a sí misma, pero su voz no sonaba muy segura. Fuera, un coche pasó lentamente frente a la gasolinera. Era una camioneta vieja de color rojo oscuro. Durante un segundo, Lily sintió que el corazón se le detenía. Se levantó demasiado rápido y casi golpeó la taza. La camioneta continuó por la carretera y desapareció. Lily volvió a sentarse. No podía ser. Había miles de camionetas viejas. Probablemente cientos eran rojas. Eso no significaba nada.

—¿Todo bien?, preguntó Margaret desde el mostrador.

—Sí.

Margaret miró hacia la carretera.

—¿Conoces ese coche?

—No. Creo que no.

La mujer sonrió.

—En un pueblo tan pequeño terminarás conociendo todos los coches.

Aquella frase no ayudó.

Después de beber el café, Lily utilizó el teléfono de la gasolinera. Primero intentó llamar a su propio número de casa, aunque sabía que no tenía demasiado sentido. La llamada no llegó a ninguna parte. Después probó otro número que recordaba perfectamente. Nada. No era simplemente que nadie contestara. La llamada ni siquiera parecía funcionar como debía. Lily volvió a intentarlo. El mismo resultado.

—¿Problemas?, preguntó Margaret.

—Sí. Quizá estoy marcando mal.

—¿Es un número internacional?

Lily dudó.

—Sí.

Margaret le explicó cómo debía marcarlo desde Estados Unidos. Lily siguió las instrucciones con cuidado. Otra vez nada. Sintió que la pequeña esperanza que había tenido al entrar en la tienda empezaba a desaparecer. Si encontraba internet, pensó, podría escribir a alguien. Abrió varias aplicaciones en su teléfono.

Algunas no cargaban. Otras parecían haberse cerrado solas. Sus cuentas no estaban disponibles. El correo electrónico mostraba un error extraño. Incluso la fecha del teléfono parecía incorrecta durante unos segundos antes de volver a la normalidad. Lily miró la pantalla con preocupación. Aquello ya no parecía un simple problema de conexión.

—Si el teléfono sigue funcionando así, tendré que buscar otra forma de contactar con alguien, dijo para sí misma.

Margaret volvió a acercarse.

—Puedes ir a la comisaría.

El jefe Swan suele estar allí por la mañana. Lily dejó de respirar. No fue una reacción dramática. No gritó ni dejó caer el teléfono. Simplemente se quedó inmóvil, con las manos alrededor de la taza.

—¿Cómo ha dicho?

—El jefe Swan.

Charlie Swan. La lluvia golpeó la ventana. En algún lugar detrás del mostrador, una máquina hizo un pequeño sonido. Lily miró a Margaret. La mujer parecía completamente tranquila.

—¿Charlie... Swan?

—Sí. ¿Lo conoces?

Lily tardó demasiado en responder.

—No.

La palabra salió casi como un susurro. Margaret señaló hacia la carretera.

—La comisaría no está lejos. Si sigues por aquí y giras a la izquierda después de unas calles, la encontrarás. Si quieres, puedo escribirte la dirección.

—Sí. Gracias., respondió Lily automáticamente.

Mientras Margaret buscaba un bolígrafo, Lily miró de nuevo por la ventana. Charlie Swan. Aquello ya era diferente. Forks era real. La Push era real. Incluso podía existir un policía llamado Charlie Swan por pura casualidad. Pero las coincidencias empezaban a acumularse de una forma que no le gustaba. Margaret dejó un pequeño papel junto a la taza.

—Aquí tienes.

Lily lo cogió.

—¿Hay... un instituto cerca?

—Forks High School. Sí.

—¿Y conoce a una chica que se llama Bella?

La pregunta salió antes de que pudiera detenerla. Margaret sonrió.

—¿Bella Swan? Claro.

La hija de Charlie. Lily sintió que el mundo se volvía extrañamente silencioso. Ya no escuchaba la lluvia. Ya no escuchaba la máquina de café. Solo podía oír su propio corazón.

—¿Está aquí?, preguntó.

—¿Bella? Sí. Volvió a vivir con su padre hace un tiempo.

Lily apretó el papel entre los dedos. Ya no podía decirse que todo era una coincidencia. Podía intentarlo, por supuesto. Podía inventar diez explicaciones racionales y repetirlas hasta creerlas. Pero sabía la verdad. O, al menos, empezaba a saberla. Había una última pregunta. Una que no quería hacer. Porque si Margaret respondía lo que Lily esperaba, ya no habría vuelta atrás.

—¿Y la familia Cullen?, preguntó finalmente.

Margaret inclinó un poco la cabeza.

—¿Los Cullen?

Lily asintió.

—El doctor Cullen trabaja en el hospital. Una familia muy agradable. Un poco reservada, quizá., respondió la mujer.

Sus hijos van al instituto. Lily cerró los ojos. Ahí estaba. Carlisle Cullen. Los hijos. El instituto. Forks. Bella Swan. Charlie Swan. Cuando volvió a abrir los ojos, Margaret seguía mirándola.

—¿Segura de que no conoces a nadie?

Lily soltó una pequeña risa nerviosa.

—Ese es exactamente el problema.

Margaret consiguió encontrarle un impermeable viejo que alguien había dejado en la tienda meses atrás. Era demasiado grande, de color azul oscuro y no combinaba en absoluto con sus zapatillas, pero Lily lo aceptó como si fuera el regalo más bonito del mundo.

—Si encuentro la manera de volver, se lo devolveré, prometió.

Margaret sonrió.

—Primero descubre adónde tienes que volver.

Lily salió de la gasolinera con el papel de la dirección en un bolsillo y el teléfono en el otro.

La lluvia era más suave ahora. El cielo seguía cubierto de nubes, pero entre ellas aparecía una luz blanca que hacía brillar las gotas sobre las hojas. Forks se extendía delante de ella como un pueblo tranquilo, casi demasiado normal para guardar secretos.

Había pequeñas casas de madera, jardines húmedos, coches aparcados y escaparates decorados para el otoño. En una cafetería habían colocado calabazas junto a la puerta. En otra ventana había hojas de papel naranjas y una pequeña guirnalda de luces. Lily caminó despacio. Ahora que sabía dónde estaba, cada detalle parecía importante. Miraba cada coche que pasaba. Cada persona pálida. Cada movimiento entre los árboles. Era absurdo. También era inevitable. Si veía a Bella Swan, pensó, sabría definitivamente que aquello era real. Pero ¿qué haría después? No podía acercarse a ella y decir: “Hola, Bella. No me conoces, pero sé que vas a enamorarte de un vampiro que puede leer la mente.” Lily imaginó la expresión de Bella y casi sonrió. No. Necesitaba pensar. Si encontraba a Charlie, tendría que inventar una historia sobre su llegada. Si hablaba con Bella, tendría que fingir que no sabía nada de ella. Y si veía a un Cullen... Lily se detuvo. No quería terminar aquella frase. Una ráfaga de viento cruzó la calle y levantó varias hojas rojas. Giraron alrededor de sus piernas y una quedó atrapada en el borde del impermeable. Lily la tomó entre los dedos. Era de un rojo intenso, casi como una gota de sangre sobre su mano.

—Muy sutil, murmuró al universo.

Entonces escuchó un coche detrás de ella. El sonido era suave, casi elegante. Lily se giró. Un Volvo plateado pasó por la calle. Solo lo vio durante unos segundos. No pudo distinguir bien al conductor. El coche desapareció tras una esquina. Lily permaneció quieta con la hoja roja entre los dedos. Podía ser cualquier Volvo. Claro que podía. Sin embargo, una sensación fría recorrió su espalda. Miró hacia la esquina por donde había desaparecido el coche. La calle estaba vacía. Sobre los tejados, las nubes se hicieron más oscuras y el viento volvió a mover las ramas. Lily guardó la hoja roja en el bolsillo sin saber exactamente por qué. Después continuó caminando hacia la comisaría. Si aquel era realmente el mundo que ella conocía, tarde o temprano encontraría a Bella. Y si encontraba a Bella, quizá también encontraría a los Cullen. La idea debería haberle dado miedo. En cambio, junto al miedo apareció otra emoción pequeña, absurda y peligrosamente parecida a la curiosidad. Porque una cosa era ver una historia desde el sofá de casa. Y otra muy distinta era caminar por sus calles bajo la lluvia. Lily levantó la vista hacia el bosque que rodeaba el pueblo. Durante un instante creyó ver una figura entre los árboles. Alta. Inmóvil. Demasiado lejos para reconocerla. Parpadeó. Ya no había nadie. Lily apretó el paso.

—Si sobrevivo a este día. mañana empezaré a hacer preguntas., murmuró.

Pero mientras avanzaba entre las hojas mojadas y las luces cálidas de las pequeñas tiendas de Forks, no pudo evitar pensar que quizá las respuestas ya habían empezado a buscarla a ella.


Ejercicios de vocabulario

Ejercicio 1. Completa las frases

Lily estaba completamente __________ después de caminar bajo la lluvia.

Para confirmar dónde estaba, decidió __________ la información en internet.

Margaret le explicó la __________ de la comisaría.

Lily encontró una pequeña __________ donde pudo tomar café y entrar en calor.

Al principio pensó que Forks podía ser una simple __________.

Lily empezó a __________ porque cada vez encontraba más nombres conocidos.

La mujer le dijo que podía __________ de la lluvia dentro de la tienda.

Cuando Margaret mencionó a Charlie Swan, Lily empezó a __________ la verdad.

Lily quería __________ a alguien dónde estaba y cómo podía pedir ayuda.

Mientras caminaba por el __________, observó cada coche que pasaba.

Ejercicio 2. Elige la opción correcta

¿Dónde entra Lily para refugiarse de la lluvia?

a) En una biblioteca.

b) En una gasolinera.

c) En una escuela.

¿Cómo se llama la mujer que ayuda a Lily?

a) Margaret.

b) Jessica.

c) Angela.

¿Qué intenta hacer Lily con el teléfono?

a) Comprar un billete.

b) Llamar y conectarse a internet.

c) Hacer fotografías.

¿Qué nombre confirma que algo muy extraño está ocurriendo?

a) Charlie Swan.

b) Mike Newton.

c) Billy Black.

¿Qué le presta Margaret?

a) Un paraguas.

b) Unas botas.

c) Un impermeable.

¿Qué coche ve Lily al final?

a) Un Volvo plateado.

b) Una camioneta azul.

c) Un taxi amarillo.

Gramática en práctica , Primer condicional


Ejercicio 3. Completa con la forma correcta

Si Lily __________ (encontrar) a Charlie, le __________ (pedir) ayuda.

Si Margaret __________ (conocer) a Bella, Lily __________ (hacer) más preguntas.

Si el teléfono __________ (funcionar), Lily __________ (intentar) contactar con alguien.

Si Lily __________ (ver) a Bella, __________ (tener) que comportarse con normalidad.

Si __________ (aparecer) un Cullen, Lily no __________ (saber) qué decir.

Si Lily __________ (seguir) la dirección, __________ (llegar) a la comisaría.

Si __________ (llover) más fuerte, el impermeable la __________ (proteger).

Si Bella __________ (ser) realmente la hija de Charlie, Lily __________ (tener) una prueba más.

Si Lily __________ (hacer) demasiadas preguntas, la gente __________ (empezar) a sospechar.

Si __________ (descubrir) toda la verdad, Lily __________ (necesitar) decidir qué hacer.

Ejercicio 4. Elige la consecuencia lógica

1. Si Lily encuentra a Bella,

2. Si alguien descubre que Lily sabe demasiado,

3. Si el Volvo pertenece a un Cullen,

4. Si Lily no puede contactar con su mundo,

5. Si sigue viendo cosas conocidas,

a) tendrá que buscar otra forma de volver.

b) empezará a creer que está dentro de la historia.

c) intentará no mostrar que ya la conoce.

d) podrá estar más cerca de los vampiros de lo que piensa.

e) tendrá que inventar una explicación.

Ejercicio extra. Transforma

Convierte una condición real del capítulo en una situación hipotética.

Convierte una situación hipotética en una posibilidad real.

Escribe una frase con si sobre lo que harías tú.

Comprensión

¿Por qué Lily intenta convencerse de que estar en Forks puede tener una explicación lógica?

¿Cómo se describe el otoño de Forks en esta capítulo?

¿Por qué la gasolinera le parece tan acogedora a Lily?

¿Cómo ayuda Margaret a Lily?

¿Qué problemas tiene Lily cuando intenta contactar con su mundo?

¿Por qué el nombre de Charlie Swan cambia la situación para Lily?

¿Qué descubre Lily sobre Bella?

¿Qué información sobre los Cullen le da Margaret?

¿Por qué Lily no puede simplemente acercarse a Bella y contarle toda la verdad?

¿Qué detalles misteriosos aparecen al final del capítulo?

¿Qué siente Lily además de miedo?

¿Quién crees que puede ser la figura entre los árboles? Explica tu opinión.

Respuestas

Ejercicio 11. empapada2. comprobar3. dirección4. gasolinera5. coincidencia6. preocuparse7. refugiarse8. reconocer9. preguntar10. pueblo

Ejercicio 21. b2. a3. b4. a5. c6. a

Ejercicio 31. encuentra , pedirá2. conoce , hará3. funciona , intentará4. ve , tendrá5. aparece , sabrá6. sigue , llegará7. llueve , protegerá8. es , tendrá9. hace , empezará10. descubre , necesitará

Ejercicio 41 , c2 , e3 , d4 , a5 , b

Expresión coloquial del capítulo: dar mala espina = вызывать плохое предчувствие.

Capítulo 3. Bella Swan existe


Bella Swan existe

Lily continuó caminando hacia la comisaría con el impermeable azul de Margaret cerrado hasta el cuello. La lluvia se había convertido en una llovizna fina que casi flotaba en el aire, y Forks parecía todavía más silencioso bajo aquel cielo gris. Las pequeñas casas de madera tenían los jardines cubiertos de hojas húmedas, y detrás de cada tejado empezaba otra pared de árboles oscuros.

Mientras avanzaba, intentó organizar sus pensamientos. Margaret había pronunciado los nombres de Charlie Swan, Bella Swan y Carlisle Cullen como si fueran personas completamente normales. Para ella lo eran. Para Lily, en cambio, aquellos nombres pertenecían a una historia que conocía desde otro mundo. La idea seguía siendo absurda. Lily estaba hecha un lío: reconocía demasiado y, al mismo tiempo, no podía explicar nada. Sin embargo, cada nueva coincidencia hacía más difícil encontrar una explicación diferente.

Si Bella Swan existía realmente, Lily tendría que aceptar que algo imposible había ocurrido. Si conocía a Bella, no podría decirle la verdad inmediatamente. Y si Bella todavía no sabía quién era Edward Cullen, Lily tendría que tener muchísimo cuidado con cada palabra. Aquello último era especialmente importante.

Lily no sabía en qué momento exacto de la historia había aparecido. Octubre podía significar muchas cosas. Quizá Bella ya conocía el secreto de Edward. Quizá todavía sospechaba. Quizá algunas cosas ya habían ocurrido y otras estaban a punto de ocurrir. Y Lily conocía demasiado. Un conocimiento así podía ser útil. También podía ser peligroso.

Llegó a un cruce y miró el pequeño papel que Margaret le había dado. La comisaría estaba a pocas calles. Frente a ella había una cafetería con las ventanas iluminadas y varias calabazas pequeñas junto a la entrada. Un cartel anunciaba bebidas calientes de otoño. Durante un instante, Lily imaginó lo agradable que sería entrar, pedir chocolate caliente y fingir que su mayor problema era la lluvia. Pero no tenía dinero. Ni documentos. Ni una explicación razonable sobre su propia existencia. Siguió caminando.

El viento movió las ramas de los arces y una lluvia de hojas amarillas cayó sobre la acera. Algunas quedaron atrapadas en su impermeable. Lily apartó una de su hombro y sonrió sin querer. A pesar del miedo, Forks tenía una belleza extraña. No era una belleza alegre, sino tranquila y melancólica, como una fotografía antigua. Todo parecía guardar una historia. Quizá demasiadas historias. Cuando llegó a la comisaría, se quedó unos segundos frente a la puerta. El edificio era pequeño y sencillo. Había varios coches aparcados cerca y una bandera mojada se movía lentamente con el viento. Lily respiró profundamente.

—Solo necesito ayuda. No necesito explicar vampiros, películas ni universos diferentes., se dijo.

Entró. Dentro olía a café, papel y ropa mojada. Una mujer sentada detrás de un escritorio levantó la vista.

—Buenos días. ¿Puedo ayudarte?

—Eso espero, respondió Lily.

Le explicó la versión más sencilla que había conseguido inventar mientras caminaba. Dijo que se había despertado en el bosque, que había perdido sus cosas y que no conseguía contactar con nadie. No explicó cómo había llegado allí porque, técnicamente, ni siquiera ella lo sabía. La mujer escuchó con atención.

—¿No recuerdas cómo llegaste al bosque?

—No.

—¿Nada?

Lily negó con la cabeza. Aquello, por lo menos, era completamente cierto. La mujer le pidió su nombre y algunos datos. Lily respondió con cuidado. Cada pregunta parecía abrir otras diez preguntas que no sabía cómo contestar.

—El jefe Swan hablará contigo cuando vuelva. Ha salido hace unos minutos., dijo finalmente la mujer.

Lily sintió una mezcla de alivio y decepción. Charlie Swan existía, pero todavía no iba a verlo.

—Puedes esperar aquí si quieres.

—Gracias.

Lily se sentó en una silla junto a la ventana. Fuera, la lluvia dibujaba líneas finas sobre el cristal. Los coches pasaban de vez en cuando, y al otro lado de la calle las hojas rojas se acumulaban junto a una valla. Lily miró el reloj. No sabía cuánto tiempo pasó. Quizá quince minutos. Quizá media hora. Entonces se abrió la puerta.

Entró una chica con una chaqueta marrón y el pelo oscuro ligeramente mojado por la lluvia. Llevaba una bolsa de papel en una mano y miraba el suelo mientras cerraba un paraguas con la otra. Lily dejó de respirar. No necesitaba que nadie dijera su nombre. La reconoció inmediatamente. Bella. Bella Swan estaba a menos de cinco metros de ella.

Durante unos segundos, Lily simplemente la observó. No parecía una heroína de una historia sobrenatural. Parecía una chica normal que había salido bajo la lluvia y quería entregar algo a su padre. Eso era quizá lo más extraño de todo. Bella levantó la vista. Sus ojos encontraron los de Lily. Lily apartó la mirada demasiado tarde.

—Hola, dijo Bella.

Lily sintió que todas las frases inteligentes que había preparado desaparecían de su cabeza.

—Hola.

Bella dejó la bolsa sobre el escritorio.

—¿Mi padre está aquí?

—Todavía no. Ha salido., respondió la mujer.

Bella, ¿puedes esperar un momento?

—Claro.

Bella miró alrededor y después volvió a mirar a Lily. Había curiosidad en su expresión. Lily intentó parecer una persona normal. Probablemente no lo consiguió. Bella se sentó a dos sillas de distancia. Durante unos segundos ninguna dijo nada. La lluvia llenó el silencio.

—Bonito tiempo, dijo Lily finalmente.

En cuanto pronunció las palabras quiso desaparecer. Bella miró hacia la ventana.

—Para Forks, sí.

Lily soltó una pequeña risa. Bella sonrió. La tensión disminuyó un poco.

—No te había visto antes, comentó Bella.

—Eso tiene sentido. Llegué hoy.

“Llegué” era una forma muy generosa de describir lo ocurrido.

—¿De visita?

Lily dudó.

—No estoy segura.

Bella frunció ligeramente el ceño.

—Eso suena complicado.

Lily recordó que Margaret había dicho exactamente lo mismo.

—Lo es.

Bella observó sus zapatillas mojadas.

—¿Has salido así?

Lily bajó la vista.

—Es una historia larga.

—En Forks no hay muchas cosas que hacer. Tenemos tiempo.

Lily volvió a reír. Había algo inesperadamente fácil en hablar con ella. Quizá porque Bella no parecía querer impresionar a nadie. No hablaba demasiado, pero tampoco parecía incómoda con el silencio.

—Me desperté en el bosque, dijo Lily.

Bella dejó de sonreír.

—¿Qué?

—Ya sé cómo suena.

—¿Estás bien?

—Creo que sí.

—¿Estabas sola?

Lily asintió. Bella miró hacia el escritorio, claramente preocupada.

—¿No recuerdas cómo llegaste allí?

—No.

Otra verdad.

—Eso da miedo.

—Un poco.

“Muchísimo” habría sido más exacto. Bella la observó durante un momento.

—¿Tienes dónde quedarte?

Lily sintió que aquella pregunta era demasiado amable para una desconocida.

—Todavía no.

—Mi padre podrá ayudarte.

—Eso espero.

Bella inclinó la cabeza.

—¿Sabías que él era el jefe de policía?

Lily sintió un pequeño golpe de pánico.

—Me lo dijeron en una gasolinera.

—Ah.

Bella pareció aceptar la respuesta. Lily respiró un poco mejor. Si Bella empezaba a sospechar, tendría problemas antes incluso de conocer a los vampiros.

—Soy Bella, por cierto.

Ahí estaba. Aunque Lily ya conocía su nombre, escucharla presentarse hizo que todo pareciera todavía más real.

—Lily.

—Encantada.

—Igualmente.

Lily tuvo que controlar el impulso absurdo de decir: “Sí, ya lo sé”. Bella volvió a mirar sus zapatillas.

—Necesitas ropa seca.

—También necesito entender cómo he llegado aquí.

—Eso puede tardar más.

—Probablemente.

Bella sonrió otra vez. Fuera, una ráfaga de viento levantó las hojas de la calle. Durante unos segundos giraron frente a la ventana como pequeñas llamas rojas y doradas. Lily miró a Bella de perfil. Era ella. No una actriz. No una imagen en una pantalla. Bella Swan. Y si Bella estaba allí, Edward también tenía que estarlo. La idea apareció tan rápidamente que Lily se estremeció. Bella lo notó.

—¿Tienes frío?

—Un poco.

—Puedo traerte algo caliente. Hay una cafetería cerca.

—No tengo dinero.

—Yo invito.

Lily abrió la boca para negarse, pero Bella ya se había levantado.

—Si mi padre vuelve, dile que regreso en diez minutos

—le dijo a la mujer del escritorio.

Después miró a Lily.

—¿Vienes?

Lily dudó. Aquello no formaba parte de ningún plan. Pero tampoco tenía un plan mejor.

—Sí.

Salieron juntas a la calle.

Bella compartió el paraguas con Lily y caminaron hacia la cafetería que Lily había visto antes. El aire olía a lluvia, hojas mojadas y humo de alguna chimenea cercana. Las luces de las tiendas parecían más cálidas ahora que la tarde empezaba a oscurecer.

—¿Siempre llueve así?, preguntó Lily.

Bella la miró.

—Casi siempre.

—Empiezo a entender por qué todo aquí es tan verde.

—Yo todavía estoy intentando acostumbrarme.

Lily sabía por qué. Bella había vivido en Phoenix. Estuvo a punto de decirlo. Se detuvo justo a tiempo.

—¿No eres de aquí?, preguntó en cambio.

—Vivía con mi madre en Arizona. Vine a vivir con mi padre.

Lily sintió una mezcla extraña de satisfacción y miedo. Otra pieza de la historia estaba en su lugar.

На страницу:
2 из 5